MANUSCRITO DE DON PABLO PAlLLALEF
Algunas costumbres interesantes y páginas de historia neuquina narradas por un aborigen
No estaría completa la presente obra [“El tronco de Oro” de Gregorio Álvarez] si no llevara como broche final dándole un sello de autoctonía, el trabajo de mi paisano y amigo, don Pablo Paillalef de Piedra Pintada (Neuquén). Es un trabajo original e inédito, que confió a su amigo dilecto, el R.P. Oscar Barreto, quien, a su vez, me lo ha transferido con el fin de lograr su publicación.
Don Pablo Paillalef es un paisano inteligente de unos setenta y cinco años de edad, descendiente de araucanos, comprensivo, cordial, generoso y hospitalario. Está orgulloso de su progenie, de sus tradiciones, creencias y costumbres y lamenta que algunos escritores no le hayan dado importancia a la investigación desapa¬sionada de este legítimo acervo. Por ello, y consciente del valor documental de esta contribución, es que no oculta su aspiración de verla publicada. La condición que impone para ello es la de respetar su redacción, su contenido, estilo y demás, aún comprendidas sus faltas de ortografia y de redacción. Hay que tener presente que Paillalef sólo ha concurrido a los grados primarios de la enseñanza, pero, como se verá, ha aprovechado bien el tiempo. Revela condi¬ciones extraordinarias para la asimilación a lo que se agrega el importante valor documentario para lo referente al etno folklore de la provincia del Neuquén.
He conversado personalmente con don Pablo y me ha ratificado la autorización. Los lectores sabrán valorar y agradecer el regalo de este trabajo. (…)
Gregorio Álvarez
INTRODUCCIÓN
Esta es la primera remesa que le envío de los datos histórico del aborigen araucano: reservando las más absolutas veracidades en cuanto a mi extinto padre (q.e.p.d.) era un libro histórico que supo distinguirse por su talento entre los caciques de más alta reputa¬ción, auténtico conocedor de las cosas antiguas, que pasó a la eter¬nidad a la edad de ciento diez años (quizás más), estando a mi lado y que lo asistí hasta el último día de su vida con corazón de hijo; me queda el orgullo y la satisfacción de no haber sufrido ni el menor padecimiento a pesar de su tan avanzada edad y es cuando uno necesita más humanidad. A él se le debe la historia que publico.
PABLO PAILALEF
CAMARRICÚN o GUILLATÚN ROGATIVA INDÍGENA
La ceremonia que nos acostumbramos a celebrar periódica¬mente, es tradicional por nuestros abuelos que todavía perdura en las tribus pero no tan concertado en la súplica como lo hacían los antecesores. Se realiza de la siguiente forma:
El día de la celebración del Camarricún, es el mismo día fijado por los primitivos caciques, si actualmente por cualquier causa se desea alterar ese día se debe comunicar con antelación a Futa Chau (grande padre) o si no incurre en falta y es castigado.
El lonco (cacique) con suficiente días de anticipación, circula aviso a toda su tribu en donde la concurrencia se le hace saber el día del Guillatún y que nadie debe faltar a ese deber; al mismo tiempo se designan delegaciones para invitar a otros lonco en prueba de mutua ayuda y para dar mayor realce a la fiesta. A los caciques por invitación especial se le suministran todos los alimentos necesarios y su comitiva. Llega el sagrado día del Camarricún, lo primero que se hace es: llegar al lugar ya elegido para ese fin, izar dos banderas, una en cada colihue o caña, de color amarillo y otro azul; amarillo significa sol y azul cielo, y si hay árboles nuevo verdoso, todos éstos se plantan en hileras a unos quince metros de distancia en donde se aposenta la reunión; no olvidemos que el pabellón argentino flamea en el medio. Consecutivamente se entresacan dos muchachos de 15 a 17 años, los sobresalientes de la tribu como de buen corazón y simpático, al que se le da el nombre de Pihuichén, y dos chicas más de la misma fisonomía y carácter, exclusivamente para servir a los Pihuichén, que no tiene que intervenir en ninguna otra cosa más; otros dos muchachos más, destinados únicamente para ensillar y desensillar los caballos que montan los Pihuichén. Esta es la forma¬ción y la base principal del Camarricún.
Los Pihuichén son excelentemente ataviados la cara y los ojos con pintura natural, blanco y rojo, lo mismo los caballos que montan de pelo alazán y blanco, atada la cola del animal con una fajita labo¬reada y otra faja más ancha laboreada puesto al pescuezo con varios cascabeles colgantes. Terminado estos preparativos, el cacique invita a la concurrencia a arrimarse al lado de las banderas para iniciar la rogativa con muday, chicha que se elabora del guilliu (piñón), del michi (frutas del molle), del quellén (frutilla), del quineu (frutas de zarzaparrilla), de manzana silvestre y quetrán (trigo), depende según la costumbre del lonco. Correctamente formado dentro del más estricto respeto y humildad, con la cabeza descu¬bierta e incado de rodillas primero, y después de pie, tomando cada uno un platito de madera o jarrita conteniendo muday con manojito de pasto verde salpicando hacia el cielo, ruegan en alta voz a Futa Chau para el bienestar colectivo, suerte y les perdone las faltas cometidas involuntariamente. Esta imploración se repite dos veces al día, de mañana y de tarde.
Ahora se hace el ahún: es dar vueltas alrededor de donde está la aglomeración de la gente o sea el campamento. Los Pihuichén hacen de punteros seguidos por el cacique y sus capitanejos o ayudantes, también la concurrencia, formando de a cuatro, hasta completar las cuatro vueltas.
Lleguemos ahora al loncomeo como lo califican los huincas, su verídico nombre es puel purrún (puel, naciente; purrún, baile); a cada uno de estos danzantes se le da el nombre de treguel (tero), nacida esta denominación porque el tero, cuando alguien se apro¬xima a él o va pasando, hace en forma de saludo con la cabeza y ése es el origen, porque el bailarín treguel hace distintos contorsiones con la cabeza y pie mientras está bailando.
La cuadrilla se compone de cinco hombres semidesnudo pintado la parte descubierta, cara, brazos y pantorrillas, la cabeza adornado con plumas de colores firmes y atrayentes, y al son del cultrún (tambor hecho de madera y forrado con cuero), se entregan a su cometido; el puntero es el sobresaliente en su habilidad para que lo imitan los que lo siguen o aprendan, cada uno de ellos le corresponde un toque pero distinto y dan vueltas alrededor de las banderas; mientras están en pleno baile, las señoras y señoritas en grupo, le entonan un canto, llámase tayil según el nombre de cada uno, de ahí nace la entonación o sea el tayil, que le dan el nombre de quempell; a la señora más experta en la profesión se le encarga para que dirija el tayil porque no deja de ser menos delicado.
Todos los ya anotado se procede de la misma forma sea cual fuere la duración del Camarricún que por lo general es de tres días y en números pares porque jamás es bueno hacer none. El lugar que se eligió debe ser lo más pintoresco posible y que no se abandona un segundo bien venga el mundo abajo. Las músicas se empleaban eran: la pifillca, hecho de madera calada y orificio en la parte supe¬rior de unos 25 a 30 centímetros de largo; trutruca, de unos cinco metros, de caña partido, se saca lo de adentro quedando hueco, se hace nueva unificación retobándose con tripa y en una de la boca más ancha se injerta una asta de vacuno para mejor sonoro: ñoll¬quín, de dos brazadas más o menos del mismo material y construc¬ción que la trutruca pero de una voz más finas, que es muy armo¬nioso al tocar en conjuntos.
En la noche del Camarricún muy escasa hora se dormía, emple¬ándose los más de la noche pronunciando grandes coyautún y huehupín (ambos parlamentos) a quien más inteligente, más desen¬vueltos, mejores voces, insinuándose a mantener la unión, paz y mutua ayuda lo que sería largo enumerar.
LUHAN RUCA. LA HABITACIÓN
La choza, como vulgarmente se le llama en donde vivían los indígenas, se componía de la manera siguiente: La cocina era cons¬truida de cueros de potros que se utilizaba en el invierno y en verano se hacía fuego a toda intemperie; el dormitorio familiar era de cuero de guanaco como más abrigado, bien costurado con venas de avestruz en forma de carpa, pero amplia y desarmable en partes iguales para menor peso, sostenida por palos plantados, cumbrera, tijerales y estacas clavadas en el suelo, se formaba un solo caserón, pero fraccionado en tres o cuatro piezas y separada en una especie de cortina, pero del mismo material, que al instalar la casa se ponía con el pelo hacia afuera que no filtraría una sola gota de agua por torrencial que fuera.
Cuando un lonco (cacique) quería cambiar de residencia, orde¬naba a su tribu el levantamiento de la casita artificial, cada familia cargaba a lomo de caballo todos los elementos de la ruca, en el lugar del nuevo destino se poblaban conforme a sus costumbres reglamen¬tarias sin alejarse demasiado del ejido del cacique.
Tenían puquemtue (invernada) hualengtue (veranada), ninguno de estos derechos podría ser invadido por otro lonco por más influencia que tuviera, salvo caso por un consentimiento especial y cada lonco era poseedor de una gran extensión de tierra, eran rey y señor de esas propiedades, ahora viviendo los hijos de ellos en un pedazo de tierra que sólo sirven para criar reptiles son bueno, y apena vamos cabiendo con nuestros hijos; hubo otro que con el hecho de haber venido del confín del mundo han sido los privile¬giados y nosotros con el premio del despojo.
QUITRAL CURRAHUE
APARATO PARA HACER FUEGO
Este es un invento alto original. La persona que descubrió esta invención más fácil que se haya entrevistado con Futa Chau (padre grande), el señor poderoso que nosotros adoramos; solía acordarse mi papá, los caciques mayormente tenían un ser espiritual o virtual que lo guiaba y por intermedios de esos poderes restauraba su influencia y la capacitación, porque si deseaba adquirir alguna cosa y hacía una manda de seguro que en la noche soñaría o de alguna otra forma le comunicaban el pedido concedido, hoy no existe más ese alcance.
En un árbol llamado coyám que hay en la cordillera suelen estar pegada escasamente a forma de una pastita (tipo corcho) por su blandura, pero este blanca, que se le da el nombre de numilén, chamoscándola un poco al fuego y luego se rellena en una astita vacuna que se hizo adecuadamente; un queupu (piedra especial que produce chispas de fuego), colocándola sobre la boca de la astita rellenada con numilén y golpeándolo ligeramente al queupu con otro queupu o con otro objeto más áspero, con menor chispa que caiga adentro, incendia, pero sin agarrar llama, hasta agregarle bostas de yeguarizo o con pajas finas y con un soplido toma fuego. Apáguese en seguida el aparato.
El (quitral Currahue) es guardado cuidadosamente en un lugar seco que si, al humedecerse queda en desuso, después el problema para armarse nuevamente.
YIHUÉ. BATERÍA DE COCINA
Para proveerse de los servicios de cocina, cada cacique tenía una persona expresamente destinado para ese fin y así lo surtía a su tribu; el rali (plato); el rulue (cucharón); el huitri (cuchara); son hechos de madera; la challa (olla); el charrú (en forma de jarro); el metahue (a modo de una jarra) son fabricados del rag (greda), amasado lo mejor posible, primero se hace el fondo sobre la tierra del tamaño que se desea y perfectamente nivelado y sobre ese fondo una vez estirado el barro se va dando vuelta hasta la altura reque¬rida, se deja secarse bien estando ya en condición se le hace un gran fuego en su alrededor hasta fundirlo que quedaba convertido en un acero.
Con esa ollita primitiva se hacían los sabrosos pucheros de la carne de potro, de avestruz, de guanaco y de otros animales no menos exquisitos; para espesar la sopa le echaban piñones secos molidos; el llucuñ (una papita silvestre que abundan muchos en los campos) que da el gusto a la sopa igual que al de la fariña; chaleu¬-chaleu del tamaño de un diente de ajo que permanece casi a flor de tierra, de uso igual que la cebolla. Había otro producto de nombre naporr ni más ni menos que la papa común solo con la diferencia que el (naporr) es natural y la papa se siembra; cuantas veces se acordó conmovido mi anciano padre de un alimento tan predilecto, que en la proximidad de Junín de los Andes hacia el sur del pueblo se dilata un cañadón cubierto más o menos dos mil metros de esa papa atraído del corazón noble de Dios, de hoja ancha verdosa; no se concebía a que se obedecía que, siendo tan buscado por gentes de todas las comarcas llevándose en grandes cantidades y jamás lo agotaban, a vuelta del año en su debida época la cosecha estaba de nuevo con el mismo rendimiento y era cosa de todos los años.
HUESAQUELO. LAS VESTIMENTAS
Dentro de mi conciencia no acepto convencimiento alguno sobre de lo que se dice (que los indios como lo llaman equibocadamente por personas de poca moral, vivían desnudo o semi desnudo, no digo lo contrario en el verano posiblemente por la excesividad de calor, en que cabeza cabería ese tildamiento, que un aborigen siendo humano como cualquier otra raza humana puede soportar la incle¬mencia del frío invernal estando desnudo; ni los seres irrazonales con ser animal tienen sus pelos que los proteje del frío.
Las araucanas hilaban finamente de sus manos virtudes las lanas de guanaco y después llegó las ovejas otra ayuda más para hacer los abrigos de las lanas de ellos. Cuando se hilaba los sufi¬cientes, se preparaba el huitral (telar), de dos palos parados y uno atravesado en cada puntas llámase culohu; una caña atravesada entremedio de los hilos del telar de nombre raguinelhue; otra caña más que se llama tononhue; los hilos del tononhue con los hilos del telar se unifican, basta con un movimiento de mano se van cruzando los hilos tejiéndose y labore ando con suma facilidad. Se hacían el cupán a modo de vestido y otro como camisón que servía de abrigo interior, el iquilla (rebozo); a los hombres como calzoncillo o camisa y el chiripás; el huarralco (quillango) de todo tamaño, para abrigo invernal igual a las mujeres. Servían de calzado el tranú (hojotas), previsto del guanaco y del yeguarizo; el cahuell sumel (bota de potro), después de bien sovadas se curtía con alumbre que parecía bramante, se ataba en la pantorrilla con unas fajitas laboreadas y con borlitas que al caminar parece que uno se va boléandose con los moñitos, era mil encanto para vestirse de parada.
También se hacía el lama (matra); el pontro (matrón); el macúñ (poncho).
Para teñir los hilos le compraban a los chilenos que venían a comerciar y hacían sus intercambios; un paquetito de cualquier clase de anilina que contendría de 200 a 300 gramos era canjeado por un animal yeguarizo. También se utilizaban como medio más eficaz distintas clases de hierbas y arbustos como ser: el quineu (zarzaparrilla), el cascatreu (romaza), el michi (molle), el colihuay, el fulel y cocolle (estos tres últimos no le conozco el nombre en caste¬llano), también la recina del hormiguero; son las raíces el indicado para teñir. Para hacer el trabajo de la teñiduría se tiene una challa (olla) expresamente para ese destino, estando listo el preparativo se le agrega en proporción suficiente orín fermentado, quedando de tal manera que mientras sea prenda jamás se descolora.
Los araucanos con los chilenos mantenían sus relaciones comerciales los que le hacían faltas los chilenos se proveían de acá y lo que no tenían los argentinos traían de Chile sobre todo el hierro para la lanza y demás útiles de su propia fabricación.
RITRAFE. PERSONA PLATERA
Cada cacique tenía un hombre profesional para hacer esos trabajos. Los elementos que utilizaban eran construido por ellos mismos; la plata se traía los más del norte de la provincia Neuquén sin duda de alguna mina. Cuéntase mi papá que en tiempo muy remoto, en la parte donde había la plata y el plomo se encontraba a flor de tierra como un pedregal y eran los único metal que se conocía entonce. Para derretir la plata tenían a modo de una olla hecha de greda como la anterior para hacer la comida; adentro de ella se hecha la plata y con carbón especial muy potente en caloría se prende alrededor y con dos fuelles a los costados soplando fuerte¬mente hasta que se derrite el metal, después por dos mangos del mismo material es retirado por dos hombres y llevado al molde, que se desea también en greda; es cuando el platero hace los trabajos de herrajes.
El charrú sitipu (estribos braceros), las espuelas; el trahual (pasadores); otro trahual más grande para el arción del estribo; chahuay (aros); trapel acucha, prendedor con una medalla de plata que se ponían las mujeres en el pecho; yihul cuhu (anillo); quitrohue, queltrahue, en el pelo sujeto con un resorte que se llevaba en la espalda, con muchas cadenitas colgantes y patacones; trarri lonco, prenda que se ponían las mujeres como corona; siquil, también de mujer que le servía de collar. Entre las prendas quitrohue, quetralhue y siquil, cuando la mujer caminaba era excep¬cional sintiéndose un solo chillido de plata al compás del tranco que hacían ostentaciones las araucanas sobre todo las familias de los loncos o de las personas pudientes.
NEHUEN. LAS ARMAS
El arma más poderosa que se conocía entre los araucanos, era el pilqui la flecha y el arco, pero de fabricación Chehuellche o Huilliche (ambos el mismo), aplicábanle un tóxico tan perecedor que se ignora de que reptil, arbusto o hierba lo sacaban que pasó a secreto hasta hoy día, por poco que fuese la raspadura de la víctima tenía que morir; esa raza le prestaba colaboración a los araucanos para que tuvieran su fabricación propia, habiendo enviado delega¬ciones especiales para darle instrucciones todo fue en vano no había inteligencia como la de los cheuellche.
El rigui lanza de dos a cuatro brazadas de largo lleva un fierro incrustado (tipo flecha) que se llama huayqui, que es otra arma poderosa. El tralca lecay (revólver boleadora) que es una sola bola con soga torcida y con agarradera que se tiraba reboleado eleván¬dose a gran distancia dejaba los huesos pulverizado donde chocaba. El huitrue construido todo de hilo torcido bien materializado, en el medio más ancho que le colocaban tamañas piedras que hacían efecto.
PURRATU CAHUELLUN. DOMAR EL POTRO
Cuando el animal tenía la edad de tres años en adelante, es agarrado y palenqueado. El araucano con todas sus paciencias y proligidad emplea horas enteras manoseando al animalito de cuantas partes es indispensable hasta que se entrega entero; a la primera hora de la madrugada comienza el trabajito el domador maneándolo de las patas con un corrón (soga) y luego lo carga con un trelque (cuero) fresco de animal grande y montando otro caballo manzo, lo larga al potro dándole una corretada hasta cierto promedio de distancia; al día siguiente reitera la misma operación el domador, cuando experimenta que el potro se siente exonerado, le duplica la carga haciéndolo de la misma forma que la anterior pero sin agotarlo más de lo necesario; si el domador reconoce con prueba suficiente que está en condiciones de montarlo, lo salta en pelo sin sacarle la manea trasera, y si llega a corcovear de seguro que no se olvidó la pierna en la casa. Lo varea en la madrugada recorriendo con reservada furia grandes distancias, haciéndolo obedecer a la rienda de tal forma que daba vuelta sobre un cuero hasta que quedaba convertido en una gama; si la naturaleza hubiera permi¬tido seguramente que lo habrían hecho hablar, vastaba con un ademán o silbido que no se equivocaría un centímetro cuando quería agarrarlo aunque se arrimase a él corriendo. Otro educaba su caballito al no ser el propio amo, jamás lo agarraría otra persona ajena. Otro hacía una yunta de animales desde potrito y así lo amansaba adiestrándolo que cuando salía a cazar, montaba uno de ellos y el otro iba a la par suelto; corría los avestruces, guanacos o la caita (animal alzado) por darse un gusto y ver la disciplina de su pingo, si calculaba que el que monta merma la furia, sobre del mismo animal montaba el otro, yendo a la par lo mismo el que soltó, porque con el crin nomás lo gobernaba. Vaya uno a comprender que virtud tenían para hacerlo entender tanto al animal y lo fiel que era, ni la mujer de uno es tan gentil.
El (mapuche) araucano queda de lleno confiado de su caballito doméstico cualquier percance que le atravezara en peligro de la vida, contaba seguro que no sería capturado aunque lo bolearan su fletecito salvavida igual tenía que disparar como si fuera suelto y es por eso que se amoldaba a amanzar los potros con ese sistema.
Solía admirarse emocionado mi papá sobre la sabiduría y la capacidad de ellos en todas cosas, si se quería tener un caballo ligero le sacaban una virtud al halcón, todos sabemos que es el más veloz de todos los pájaros, dicho animal lleva consigo en una de las alas una pluma secreta distinto a lo común, quemada y disuelta en agua se le daba de tomar al potrillo conforme nacía y castrarlo, de seguro que tendría un caballo como un rayo; el problema era agarrar el halcón sin recibir maltrato porque después hay que soltarlo y si no, no daba resultado. Otro, ni bien nacía, el animalito, la daban de tomar orín de guanaco macho, saliendo resistente y ligero a la vez y castrarlo. Todas cosas hay que conocerlo, entenderlo y saberlo hacer, no es el caso soplar y hacer botella.
QUEN CULLIN.
PROPIETARIO DEL ANIMAL
Como ante no se conocía otro medio para distinguir los animales pero tenían su perspicaz habilidad y se respetaban las propiedades como si tuvieran marcas y señales.
Desde que nacía el animal, se fijaban en el color, señas parti¬cular, en el tipo y así a la medida que hiba creciendo; por si produ¬jera mestura en los vecinos linderos, el dueño del rebaño se fijaba que no era suyo reconociendo al dueño que pertenecía, dándolo revi¬sación para que lo aparte sin ninguna dificultad; así mantenían las propiedades como actualmente con las marcas y señales.
Las criolladas del presente de la generación nueva, todavía quedan herencia las de los viejos araucano en conocer el animal, porque poniéndose un poco de cuidado jamás es idéntico un animal con el otro, podrá ser parecido pero tiene que haber alguna dife¬rencia en el color, ya sea en el tipo o en la pinta, en el relincho o en el balar, este es una cosa que no tiene fin.
GUILLANDUGU. PEDIR LA MUCHACHA PARA CASARSE
El sistema común de proceder sobre el casamiento no deja de ser bastante complicado como descompaginado hasta cierto punto de vista. La primera costumbre que se tenía implantada para adhe¬rirse al amor es: cuando un hombre sea cual fuere la edad se intere¬saba de una chica por mediocre que fuese, en presencia de cuanta persona hubiera, como en prueba de testigos; el hombre toca a la chica en cualquier parte del cuerpo que se llama necunún (dejé tocado), ya es señal definitiva para noviarse, solo se espera que trancurran los años hasta una edad requerida de quince a diez y seis años en adelante.
Bamos al caso los conflictos que han ocurrido; la chica puede ser o no gustosa para casarse con el toquetero, y si llegara a juntarse con otro hombre de su agrado, se estalla un levantamiento formi¬dable. El novio toquetero de la muchacha, entre él y el conjunto de su familia y parentezco forman un malón (comisión armada) con el fin de quitar a la novia con la fuerza, en el menor descuido asaltan a la casa donde está, trayéndola de cualquier forma al nuevo destino del novio adoptivo, se habrá pasado casos lamentables pero como era una regla general vigente se cumplía sin apelación; si la muchacha intenta fugarse, destacaban guardias especiales hasta dominarla, y así continuaban los casamientos con aspectos algo parecido. Los loncos tenían declinación y preferencia en personas de su gerarquía pero sin aplicación al citado reglamento.
Cuando dos padres de familia se tienen intimación y desean que los hijos se casen es cuestión de arreglarse entre los viejos, si el dueño de la hija aprecia al hombre y el dueño del hijo les gusta a la muchacha aunque ella está contra el gusto igual tiene que conven¬cerse porque el reglamento lo obliga. Si una pareja quieren por su cariño matrimoniarse puede o no ser consentido, si el dueño de la hija no tiene el agrado con aquel hombre y por un capricho la lleva, el padre también forma un malón recuperándola por la fuerza a la hija.
Queda un tanto halagador cuando se ponen de acuerdo y quienes deben participar en casamiento, conforme se da comienzo el parlamento del Guillandugu se van nombrando las donaciones en animales y prendas de toda especie en grandes escalas, en primer lugar al suegro, la suegra, cuñados, cuñadas y demás miembros familiar. El padre de la casada efectúa la misma donaciones, es a modo de un cambio de intereses que se hacían; y si el casado o la casada es carente de recurso acuden en colaboración personas de su amistades y familias.
Dado por terminado el casorio, como hubo otro en preparativos de la mesa del banquete de los sabrosos asados de la carne de potro y para darle más realce y celebración a la nueva pareja, se elabora con anterioridad una sidra de la fruta del quineo (zarzaparrilla) que por su sabor se distingue como el mejor de todas las bebidas natu¬rales, puesto en una canoa de madera y agua se disuelve con las manos que se le da una fermentación de dos días únicamente, pasado dicho plazo se hecha a perder, también las chichas de manzanas fabricado con el mismo recipiente.
Si lo matrimonio llegaran a un final de desgracia; muere el hombre, bajo de ningún pretexto la señora podrá casarse con otra persona ajena a la familia del finado, debe de nuevo con uno de su cuñado juntarse si diera origen contrario a lo establecido en la disposición; la viuda y los padres de la misma hacen toda la devolu¬ción de animales y prendas que le dieran en el acto del casamiento. y si la mujer muere y ha quedado alguna hermana soltera, el hombre debe hacerse cargo de ella o mejor digo, casarse de nuevo obligatoriamente.
Este es un reglamento en todo instante razonable como justi¬ciero en el sentido de que si han tenido familias menores, es mejor que se haga cargo uno de la misma familia entre ambos y no un extraño por los tratos que puede ocasionarle a los inocentes.
Lo matrimonio pueden divorciarse, como alguno de ellos debe haber cometido la falta que dio motivo a la separación corporal, el culpable es castigado con la devolución de todos los animales y prendas que se le donó el día del casamiento, quedando exento ente¬ramente como cuando fueron solteros, puede el hombre o la mujer con ninguna clase de impedimento casarse de nuevo.
La casa forma así su nueva familia: al suegro puñmó; a la suegra naning; a la cuñada ñadú; y currún al cuñado. El casado también forma así su familia nueva: al suegro chedcuy; a la suegra llalla; al cuñado quenpú o guillán; a la cuñada currún. Los hijos de los cónyuge: al abuelo paterno, lacú; a la abuela cucú; al tío mallé; a la tía palú. Al abuelo materno y abuela (ambos) chuchú; al tío huecú; a la tía cacá. Al yerno culguén y a la nuera gapiñ. Así como la prole se va multiplicando se va cambiándose en su modo de tratarse y en el respeto lo que sería largo enumerar.
Entre la suegra y el yerno son ocurrentes en sus tratos perso¬nales que no pueden dirigirse una mirada ni en el menor descuido, si la suegra observó que el yerno le pegó una mirada, se aplica un masaje en la cara demostrando un agravio que el yerno no le aporta ningún respeto y hay que consolarlo con algunas palabras.
LAY. DEFUNCIÓN
Refiriéndose a las defunciones existen ciertas irregularidades como irrazonal, pero como era ya una costumbre y creencia avido en ellos se cumplía. Cualesquiera fuese la persona que muere, por un mandato del lonco (cacique) se reúne toda la tribu al acompaña¬miento, entonando las señoras una canción especial para que el finado vaya a la gloria directamente. Si ha sido un cacique capita¬nejo o personas de cierta influencia que muere, participan al vela¬torio tribu de otro radio entre la gran muchedumbre orador más categórico diserta un huehupin (discurso) dedicado en la persona que fuera en su vida. Una vez llegado el momento que se debe sepul¬tarse el finado es funestamente envuelto en un cuero y costurado, no quedando ninguna sola cosa del mismo; todo es llevado hasta la foza y sus mejores caballos unos minutos al ser retirado de la casa mortuoria, se mata ahorcado un caballo y así hasta la sepoltura, consistiendo allí la misma operación matándose el mejor caballo y poniéndole todas las prendas, errajes y de cuantas cosas fue propie¬tario, quedando así el animal encillado, ya listo, el finado se hecha a la sepoltura juntamente con el caballo muerto y aperado para que no vaya a pie al otro mundo.
La creencia sotiene, que el finado debe llevar todo lo que fue de él, y para que no ande penando siendo que Dios ya lo destinó a la eternidad. También los chenques eran utilizados para descansar los cadáver con la aplicación a todo los ya anotados.
Después del entierro, las familias del finado permanecían reunida en la casa en prueba de acompañamiento sobre el sentimiento que tienen con una duración de cuatro días consecutivos, ni tampoco podían peinarse sería sin duda el luto que se ponían porque era obligatorio para todas las familias.
Si el suceso ha recaído en un cacique y tiene hijos, la tribu no podía disolverse bajo de ninguna causa y es preciso designar el sucesor y para mejor verificación de los que se dispone hacer inter¬vienen por un comunicado caciques de inmediaciones quienes quieran presenciar el acto electoral, jamás debieron presentar inconvenientes porque era una regla general vigente; en el día de la reunión se elije el hijo del lonco perecido quien debe ejercer el mandato sucesorio, on el caso, el ayudante de condiciones reunidas por si no hubiera miembro familiar; al recibir el mando de caci¬quismo se le hace insinuaciones como debe obrar para que sus gentes sean fiel con él como lo fuera el anterior.
RIGAL PLATA. ENTIERRO
Cuando los mapuches ya se vieron perdido que serían invadido en sus derechos por los huincas, resolvieron por enterrar todas las riquezas que poseían usando como implemento más adecuado ollas de grandes dimensiones y lo enterraban en un lugar conocible, por si alguna vez regresaran adueñarse de nuevo de sus riquezas, por lo usual dejaban señas: una plancha de piedra de diferente color y tamaños, o sobre una plancha de tosca se cavaba un pozo y lo llenaban, y así infinidades de preparativo como creían más conve¬nientes. Muchos volvieron con el fin de apropiarse de su tesoro, alguno se dieron con él y otro se desorientaron; como todas las regiones eran ya pobladas por todas las razas y estaban al cabo cabalmente de todas las riquezas abandonada por los paisanos y se dieron a la tarea empeñosamente a la búsqueda.
La plata estando enterrada después de un determinado tiempo, despide por temporada una luz azulita posiblemente sea el gas, encargándose a la vez al cuidado, visiones espantosa y debido a eso, ha habido muchos fracazos en la excavación de entierros porque cualesquiera al ver eso, se sorprende y abandona, al final es una visión que no hace nada, los más delicado es cuando uno está en pleno trabajo no puede hablar fuerte y meno una insolencia, en el acto cambea de posición sintiéndose el ruido de la plata. Cuantas personas hicieron la felicidad llenándose de fortuna por los entie¬rros dejados por los mapuches cavándose hasta las sepolturas que había también buena parte de riqueza.
LAGUEMCHEI. HOMICIDIO
Si dos hombres peleando se matan o de cualquier otra forma se produjo un homicidio, se formula la denuncia inmediatamente al cacique que pertenece, quien toma la medida llamándolo al homi¬cida que se le toma la declaración del caso en presencia de los capi¬tanejos y de otro caciques que por un comunicado especial se invita para que den también su parecer o fallo sobre la justicia que se debe tomar. Si el homicida, por su propia defensa obró por matar al otro y es reconocido por unanimidad de los participantes de la causa y sobre todo el cacique que preside el procedimiento, se le aplica la pena al causante con entregar un hijo o hija a los padres del finado como en reposición del hijo que fue muerto, o sea una suma fabulosa de plata o animales por si carece de hijo, y si este se rehusa a acatar la disposición, se concluye con un atentado más grave con la sentencia que también debe ir por la misma huella que el finado.
El chico se criaba al lado de sus padres adoptivos como fuera un legítimo de la familia, si con el andar de los años recobra tener su edad libre puede volver a sus primitivos padres porque así lo impone su propia libertad individual.
También a ocurrido casos de esta naturaleza entre hijos de caci¬ques lo cual se presta una mayor atención sino el riesgo que corre de un seguro hueichán (guerra) entre los dos cacique, como había buenos interventores y eran ellos quienes hacían la paz nueva¬mente, pero sin omitir el procedimiento con forma a la disposición implantada ya dicho en este párrafo: ley marcial o dar un hijo.
CHOIQUEN O LEICATUN
LA BOLEADA
El cacique cuando quería efectuar una boleada, salía solo o le encomendaba el mando a un capitanejo para disponer de la gente, con un período de doce a quince días; salía también un grupo compuesto de seis a ocho mujeres con la misión de hacer charqui y acondicionar la carne en donde se estableciera el campamento por un espacio de tres a cuatro días en cada lugar.
Con un día de anticipación de la salida hacen una rogativa reuniéndose toda la tribu; repitiéndose la misma operación en el punto donde se debe iniciarse la boleada, en la primera hora de la madrugada cuando viene apuntando la aurora cursa la orden el encargado formando todas las gentes para ejecutar el nuevo guillatún tendido la boleadora sobre el suelo e incándose de rodilla ruegan en alta voz para que lo acompañe la suerte durante la campaña; ¡y había que ver como se protegía!
Cumplidas todas estas prescripciones, cada uno agarran su caballito doméstico y hacen el chif (el cerco), nombrándose dos punteros a hombre más experto y seguido por los demás con la extricta orden que debe hacer “quiñé huirraf ca pichi yaf” haciendo un recorrido de una legua y medio, se entiende que todo ese trayecto se hace en un solo galope.
En el punto que se debe cerrarse el cerco, los punteros empiezan a hacerse humo orientándose uno con otro hasta quedar a una distancia reglamentaria. Serenamente vienen los culateros arriando con todo que no quedaría ningún avestruz hechado ni vivo; cuando viene el bataraz aproximando haciendo gambetas y con los alones entre habriendo y cerrando para invadir al enemigo que lo espera, una sola gritería se oye y el caballito para la oreja e impa¬cienta que no necesita gobernarlo solo busca para el lado que debe correr; lo boleará o lo errará todos dirigen allí sus miradas, mas seguro que lo hará rodar por el suelo, y si le llegara a variarle el pulso se escapará si es brujo de lo contrario será capturado por que el pingo es mejor que un galgo ligero. Si el hombre tiene su habi¬lidad pero también el avestruz tiene su instinto astuto que la natu¬raleza le dio, en el menor descuido engaña zonzamente a su perse¬guidor.
Siempre el amargo busca andar al lado del más seguro porque sabe que le ligará la mejor parte, la picana y un cuarto que se llama metán y el resto lleva el que boleó.
Lleguemo al guanaco. Siendo este animal tan grande se bolea únicamente del pescueso con una boleadora especial que se le hace, de la pata no hay posibilidad alguna porque cuando corre, corre con la pata junta y por ese motivo es difícil boltearlo, y no del cogote al enredarse de la mano con facilidad se ahorca; de un guanaco se ven varios agasajados de una buena llauqueteada (achuras).
Estas dos clases de animales le dan el nombre de huecún cullín (animal de campo) porque no depende de ninguna propiedad parti¬cular pero se presume que no dejará de haber algún ser que lo ampare, nunca es bueno degollarlo, el que comete esa infracción se ve castigado para siempre con la caza de dichos animales, sola¬mente se le quebra el cogote al avestruz y el guanaco desnucarlo. Cumplida la campaña, regresa la partida a su pueblo colorado que es recibido por el lonco de inmediato se procede a repartirle carne al cacique en partes iguales y controlado por el mismo.
Por cosas tradicionales se vienen sabiendo que en una ocasión estando la gente reunida aparece un hombre quien dijo ser el dueño de los animales que cazaban, aconsejándolo con un corazón amable que jamás debían olvidarse hacer una rogativa ante de salir a cazar y dio su nombre que dijo llamarse Quiscailán, no dijo más que decir eso y se hizo invisible.
COYAUTUN O HUEHUPIN GRANDES PARLAMENTOS
Para celebrar un Coyautún o Huehupín, se hacía infaliblemente por medio de un aucá traún (reunión a todo campo) que, decidida¬mente convenido entre uno y otro caciques, se fijaba un determinado día y lugar donde se debe hacer el (aucá traún), el anuncio de esta reunión se efectuaba por medio de emisarios llevándose como correspondencia una madeja de hilos conteniendo gran cantidad de nudos de diferentes clases de tamaños y tipos y cada una de ellas era una palabra, entregado al cacique lo habría en orden que corres¬ponde, enterándose del contenido, al dar la contesta coordinada una redacción de la misma índole, únicamente los loncos se cursaban un escrito de esa naturaleza, otro no lo entendía, al que se le daban el nombre de chicaltún, después las letras de los huinca le dieron la misma denominación.
Estando en el sitial parlamentario, después de dar cuatros vueltas a galope se forman en círculo; los oradores que deben hacer uso de las palabras y que tienen que ser caciques de púa debiendo ellos ubicarse en el centro, allí junto, frente a frente, montado sobre su pingo había que desarrollar intelectualmente una acertada discusión de lo que se trataba ese día; mas bien diríase que era como una jugada que se hacían; quien sabía más, si es mas inteligente, si tiene mejores voces, mas desarrollo para hablar, que parte de la tierra conoció que clase de gente había, costumbres de ellos, como procedían los nuestros abuelos antiguamente; era una cosa intermi¬nable bien podría uno envejecer detallando; estaban el día entero sin probar un algo de alimento. Lo más triste del caso que mientra está en el sitio parlamentario los dos oradores bajo de ningún modo riguroso pueden abandonar su puesto y recusarlo en el acto el que falló, pero como uno está en la obligación a hacer su diligencia personal el de mas habilidad se la arreglaba colocándose en la parte secreta urinaria ideado por el mismo, un aparato de vital impor¬tancia; eso no quiere decir que es declarado vencido el otro no porque se le haya terminado la sabiduría, si no es ser astuto como en todas cosas. Se realizaba también el aucá traún para dar solu¬ción a asuntos relacionados a ellos mismo siempre y cuando se trate de interés general.
Dando por terminado el debate, se levanta el (aucá traún) movi¬lizándose un ejercicio para demostrar las disciplinas de su tribu cada cacique con el manejos de las armas que poseían entonce. Habían hombres que la vida lo jugaban adonde quiera, guiado y basado de ciertas químicas de variados especies para beber y masajes que se hacían en el cuerpo, provenientes de las fieras, de pájaros y de hierbas y de la famosa salamanca que ya habré de hablar más adelante, si era gravemente herido con poca medicina quedaba restablecido como de nuevo.
Coyautún quiere decir que en la terminación de lo que se está hablando se desprende un pausado grito, y el Huehupín es el mismo pero con la diferencia que en la final no se hace como en el coyautún.
HIYCHE. NOMBRE DE GENTE
Los caciques que habitan la Provincia Neuquén, lamento sinceramente que por habérseme extraviado la anotación que tenía de mi finado padre que se componía como de treinta cacique lo que alcanzó a conocer y tratar con ellos. También se ha hablado referente a los nombres de los mapuches que solamente tenían un solo nombre yo lo confirmo que no es así; casi en la totalidad de los nombres contenían dos significados y debiendo ser así quiere decir, que es nombre y apellido; como lo haré notar a continuación de los nombres de los caciques que me quedó en el apunte, rara era las veces de un solo contenido y los hijos que nacían le ponían siempre coincidiendo el último significado del nombre del padre.
Es aquí los nombres de los caciques con la ortografía correspon¬diente: 1) Sayi Hueque: "Sayi" (flor), "hueque" (oveja); 2) Chacay Yal: "chacay" (anillo), "yal" comida; 3) Namcú Cheu: "Namcú" (pájaro pecho blanco), "cheu" (hecho cristiano); 4) Currú huinca: "currú" (negro), "huinca" (ya se sabe); 5) Painé filú: "paine" (ignoro el contenido), "filú" (víbora); 6) Huafil (cola del piñón); 7) Namún Curá: "namún" (pié), "curá" (piedra); 8) Cayu Lef "cayu" (seis), "lef' (furia); 9) Nau Pichún: "nau" (bajó), "pichún" (humo atmosférico); 10) Trecán (caminar); 11) Chodi (amarillo); 12) Reuque (tiene contenido pero no está en el apunte); 13) Marri Huán: "marri" (diez), "huan" (torido) ; 14) Mañquel (hecho cóndor); 15) Haillal, este nombre unido dice nada igual que Mañquel); 16) Callfuquir: "callfú" (azul), "quir" (crujir); 17) Queupu (piedra que se hacía el fuego antiguamente) ; 18) Meli Queo: "meli" (cuatro), "queo" (no tiene significado); 19) Anca Truz: "anca" (barriga), "truz" (no dice nada).
Estos loncos residían de sur a norte de la Provincia de Neuquén. Mapuche quiere decir nativo de la propia tierra y no indio como lo llaman que no somos de la India.
TRIPANTU. EL AÑO
Así como se dice que los mapuches no sabían leer ni escribir, pero eran experto en llevar mentalmente la cuenta guiándose por la luna quien, cuando era luna nueva y volvía a hacer luna nueva, para ellos era un mes exacto, y el año se componía de marreupu quien (doce meses) y para tener más seguridad en la cuenta, en cada mes hacían en un hilo un nudo; también las cuatros estaciones del año: hue tripantu o hellá tripantu (año nuevo o sea la primavera); hueleng (verano); conel puquem (entrada de invierno); puquem (invierno). Cuando venía el año bueno y otoñaba el campo le daban el nombre de domó tripantu (año de mujer).
En todas cosas se guiaban, porque poniéndose un poco de cuidado, todas especie de plantas o hierbas de brote temporario conocen sus tiempos para germinar o florecer y marchitándose cuando ya no le es propicio su estadía, todo era un archivo y basarce con suficiencia probabilidad en la fecha que se encontraban.
Cuando el día volvía a alargarse reconocían advertido por el gau (cabrilla); ese astro se pierde mas o menos como el diez de junio por ocho días, nótase porque retumba como un trueno cuando se esconde y aparece de nuevo como al mediado del mismo mes, convencido definitivamente que el día se aumentaba otra vez que se titulaba: quiñé trecán acha-huall (un tranco de gallina). Los cuatros puntos cardinales: Este, (pueltu) Picuntu, (norte) Gulutu, (poniente), Huillitu (sur).
Los astros que se conocían y con sus debidos nombres: huenú, (el cielo) donde está Futa Chau; quién, (la luna); antí o antú, (el sol), de ninguna forma se puede escribir más claro; Tromú, (las nuves); huaguelén, (las estrellas); yepún, (guía de la noche); huñellfe, (lucero); gau, (cabrilla); huelo huitrau, (tres marías); leufu (río) es una franja que está cruzada en el medio del espacio. Está el (luhán) guanaco, el choique (avestruz) que son conjuntos de estrellas que forman el cuerpo idéntico a esos animales. También está el lecay (boladora). Cada unos de los astros se le reconocía sus influencias y se veneraban y aún mas el sol. Y tralcán (la tormenta), mahún (la lluvia), pirrén (nieve).
CUDEN. LA JUGADA
El juego más conocido entre ellos era de tres clases: Palín, Pillmatún y Ahuarr cudén. Primero especificaremo el palín es el llamado juego de la chueca. Se buscan palos de una brazada más o menos como para tantos jugadores participantes, como más indi¬cado era el molle que proveía mejores chueca; se hacía una pelotita de cuero bien sovada y se rellenaba con bosta bien molida de yegua¬rizo, se tiene una cancha más o menos de ochenta a cien metros de largo y por uno cuarenta de ancho marcada con gajos de plantas. La cuadrilla de cada partido se compone de diez a doce jugadores y al jugarse debe ser su números iguales. En el medio de la cancha se cavaba un hoyito a la medida de la pelotita y ahí se deposita que tiene que estar apena sobresalido; se nombran dos hombres práctico ya hecho a eso, uno de cada partido, encargándose ellos de sacar la pelota en donde está sepultado lo que es un tanto difícil, esos dos personas se colocan uno de cada lado y cruzan la chueca alIado del hoyo con ligeros movimientos entre ambos después de un batallar logran sacarlo y giran con presteza a la dirección del arco de su partido interviniendo los restantes jugadores que lo aguardan para impedirlo en el avance, quitarle o desviarlo; el que hizo una mala maniobra violando el reglamento se traba una pelea que lo llaman loncoteada tomándose de los pelos y se dan unos samarrones y continúan jugando.
Los arqueros son personas seleccionadas porque la pelota cuando en el arco es un tiro, y cuando sale fuera de la cancha le dicen cachiy, debiendo ser colocado nuevamente en el hoyo y sacado por los dos mismo hombres que se presta para ese cargo, y así suce¬sivamente que hasta al final que alguno de los partidos debe salir triunfante cubriendo los tantos convenidos a jugarse.
Pillmatún: es con el mismo preparativo y construcción que la pelota del palín, los único que la del pillmatún es más grande, (tipo fobal), la cancha es el mismo y la cantidad de jugadores, pero en la forma de jugar lo es diferente, que en yuntas. La pelota se toma de las dos manos y se ponen de frente los dos en medio de la cancha lo que deben jugar en contra; el pelotazo tiene que ser en la barriga y si le pega a su adversario le dice laimi (te maté) y queda fuera de juego que no interviene más; si le llega a errarle, toma la pelota el otro y atropella a su rival haber si lo hace blanco; así se sigue de yunta en yunta hasta declararse vencido el partido que queda sin jugador, como queda dicho que se elimina cuando recibió el pelo¬tazo.
En este juego se necesitan hombres de vista, el cuerpo de un gato para esquivar o engañar ágilmente con quien debe combatir, que no es otra cosa que una contienda. Yo alcancé a conocer varios ancianos que tenía los dedos de las manos torcidos a todas dirección ocasionado por el pillmatún.
Ahuarr Cudén: (es el llamado juego a las habas), es de tres habas partidas que se compone de seis, una de las caras se pinta de negro y las otras quedan natural, se toman las seis con las manos empuñada y se hace un movimiento luego se tira hacia arriba, cuando los pintados de negro caen pares, gana el tirador y si no deja, así se va dando vuelta en la rueda. En estas tres clases de juego se despertaba un entusiasmo único jugándose grandes canti¬dades de animales y prendas, si alguien le tocaba la mala, capaz de quedarse en la vía. Después también conocieron las barajas emple¬ándose como instrumento de juego, como sabían contar en mapuche, no se equivocaban en las pintas.
RAQUIN. CONTAR
Se empieza: quiñe, uno; epú, dos; cla, tres; melí, cuatro; quechú, cinco; cayú, seis; reglé, siete; purá, ocho; hayllá, nueve; marrí, diez. Marrí quiñe, marri epu, marri cla, once, doce y trece y así sucesiva¬mente llega a epú marri, clá marri, veinte y treinta; pataca, cien; pataca quiñe, ciento uno; pataca epu, ciento dos; epú pataca dociento; clá pataca trecientos; es como contar en castellano; llega a huarranca (mil); epú huarranca, dos mil; marri huarranca, diez mil; pataca huarranca, cien mil y huarranca huarranca (un millón); se puede decir que no tiene fin.
COLO. COLORETE
El colo es una especie de greda que se encontraba en mina de color rojo claro, huntado con caracruz de guanaco y bien amasado, estando ya en condición se guardaba hasta cuando se debiera usarse, con ella se pintaban la cara. También se hacían otra pitu¬quería la domo (mujer) arreglándose el Qguediñ (las cejas) arran¬cando los pelos y dejándolo conforme a su voluntad con un aparato hecho de hueso afilado que se llama guediñtún (arreglarse las cejas). Con otro aparato se acondicionaba el himi (las pestañas) hecho de un palito partido a la medida del formato del párpado superior quedando de tal forma las pestañas arqueadas hacia arriba.
Cuando había alguna perspectiva de tener visita de eso que le anda arrastrándole las alas, entonce era propicio la coquetería para que así caiga más pronto en el abismo el enamorado iñam.
CATAN CAHUIÑ AGUJEREAR LAS OREJAS
El Catán Cahuíñ es una fiesta íntima sobre todo para los componentes de la familia. Todo lo que allí llegaban tienen que estar hermanado de atractivo alegría porque así lo requiere la evolución propia de la fiesta, que se hace como sigue: Se invita a las amistades con suficiente días de anticipación y cuanto quien quieran concurrir, haciendo prevenir que se trata de Catán cahuiñ, los invitados y aun las mujeres deben quedarse alojado en la casa donde se realizará la fiesta, porque en la noche las señoras tienen que hacerle tayil (canto) hasta avanzada hora de la noche; al otro día ante de la salida del sol se agarraba el mejor de los caballos la que se voltea y se manea de las cuatro patas semi-junta, estando el animal tirado en el suelo se trae las mejores prendas y se coloca tendido arriba del caballo; la chica que se debe agujerear las orejas se tiene adentro de la casa, el hombre que se distingue con mayor aprecio queda encomendado quien debe sacar la chica de adentro trayéndola donde está el caballo, bolteado, como ahi está la gente formando un círculo; la chica primero tiene que pasar de brazo en brazo de la concurrencia, recién el hombre que lo trajo se sienta con la nena sobre el caballo sostenéndola en los brazos; otra persona nombrada para agujerearle el pilún (oreja) antes de hacer la opera¬ción le hacen un tayil (canto).
Terminado el procedimiento se da comienzo a la tarea de las donaciones para la nena conforme a la voluntad de cada uno y la capacitación, sea poco o mucho pero está dentro del reglamento que hay que cumplir. Unicamente la persona que sostuvo la chica tiene que dar mas que nadie, que es una regla inviolable.
Como es lógico, la nena padeció de dolor en el momento, y para que se acompañe con lo que ella sufrió; toda la concurrencia tiene que hacerse agujerear el cuero de la mano del corazón, (la izquierda) con una cortapluma y las mujeres la oreja con acucha (aguja). Una noche ante de la iniciación de la fiesta se le hacía masajes continuamente a las orejas de la chica con cenizas calen¬titas para evitar algún contagio y como mejor indicado es el hilo de la lana de guanaco por su suavidad y finura que se dejaba pasada y corrediza, cuando se notaba que estaba debidamente sana se le ponía el chahuay (aros). Para ellos no había otra fiesta más atra¬yente que el Catán Cahuiñ, se preparaba bebida natural a granel, aunado en una sola armonía se tomaba y se divertía como pocas veces visto.
Casi la mayoría de los hombres también se daban el gusto de hacerse agujerear las orejas y usar aros, eran demasiado pesados que le rajaban las orejas y como varios ancianos que pude conocer, pero no se hacía fiesta alguna.
INSTRUMENTOS MUSICALES
No tiene título en indígena, cuando se quería tocar se pedía el instrumento cada uno por su nombre. Así (mapuche) como eran se daban maña para inventar sus músicas para tener con que distra¬erse en un momento de diversión, como instrumento predilecto de voces encantador era el quinquir cahue, construido de dos costillas de yeguarizo, que servían de cuerdas, serdas de padrillos como único que daba resultado y si era de otro animal era imposible; cuidadosamente trenzado de ocho hebras con su debida nivelación y empavonada con una pasta preparada.
Las dos costillas es unida y están enganchadas por medio de las cuerdas estando las dos encorvada y atada en cada una de las puntas, una de las esquina de ella se coloca en la boca, y la otra se toma de la mano derecha la que es corrediza y giratoria; soplándolo al que está puesta en los labios sale la pieza que se desea siempre de acuerdo al movimiento del aparato sostenido en la mano y del aire que se le da y se le quita.
La plauta otra música de singular apreciación de una cuarta y media de largo de madera con varios agujeros a los costados, soplán¬dose fuertemente en el orificio superior y con los dedos en los agujeros costaneros con movimientos en distintas posturas sale la milonga. Estas dos música es de baile tocándose siempre acompa¬ñado por sus voces sonoro y combinado que es un encanto al sentirla; tomándose de las manos las mujeres con los hombres van dando vueltas llevando el compáz, pero en su modo de bailarse es distinto con lo de ahora.
También están la pifillca construido de madera; la trutruca hecho de colihue; el cultrún de madera (tipo fontón); el ñolquin de caña y voces más finas.
Todas estas músicas es la que se emplean en la ritual tradi¬cional y están en renglón música.
Otro instrumento que tiene una misión especial es el Cull cull utilizándose únicamente para denotar alarmas en el caso de un asalto, que se le daba un toque muy distinto a lo común acudiendo toda la gente en auxilio lo que alcanzaron a oir que están perfecta¬mente de acuerdo.
DACHEFE O MACHI
(Persona que se dedica a la curandería)
Los dachefe o machi puede ser hombre o mujer que son personas espiritista o naturalista lo que Futa Chau creó para que los mapuches recibieran medicinas, que en aquel tiempo no había otro medio de curar la enfermedad, desde muy mediocre se decla¬raba apto para esa profesión hasta que reunida la condición y edad por obra natural, profesaba la curandería de la siguiente forma: El enfermo debe estar acostado en la cama y el (machi) está in cado de rodilla a un costado del enfermo, con un tamborcito de madera en la mano y con un palillo está tocando y rogando al ser Poderoso para que lo ayude en su tarea del momento y pueda el enfermo resta¬blecer su quebrantada salud, tanto es así que de mucho suplicar por medio de su espiritualidad con lo que Dios lo facultó confiesa la enfermedad que lo ataca condimentándole las dosis compuesto de yuyos medicinales consiguiendo la mejoría; pero ya cuando el destino mortal le tiene indicado la huella a seguir no hay mano que valga y que es una ley universal que habremos de cumplir todo.
Si el naturalista logra sanar al enfermo le es pagado valorán¬dose lo que realmente cuesta su medicina no debiendo ser dema¬siado exceso, recibiendo en remuneración animales o prendas y cuando no, no existe obligatoriedad ninguna para hacerle efectivo su trabajo pero siempre es compensado. Relacionado a estas clases de curanderos, todo no tienen el mismo poder uno es más que el otro, conociendo al enfermo con solo verlo si es de vida o no, cuando está de muerte, busca cualquier requisito para no hacerlo pasar penas a las familias del paciente.
PERRIMONTUN
Siendo mi propósito suministrar hasta los últimos pormenores concerniente a mi trabajo que me he impuesto hacer, bajo la fidelidad impoluta y haciendo honor a la más pura verdad con lo que portador fiel mi finado anciano padre Q.E.P.D. no sería para mi un galón conquistar o aumentar sería hacer composiciones que es lo menos que pretendo mancillar la historia del (mapuche) araucano.
Perrimontún tiene una particularidad altamente de un signifi¬cativo muy importante, porque es el día que lo ven a Gnechén (emisario que Dios manda) para entrevistar en un paraje solitario a un joven, bien sea de sexo masculino o femenino de quince año hasta lo veinte que goza de mayor aprecio, que se dice que es una persona exactamente de la fisonomía nuestra. Aquel menor después de mantener una prolongada conversación recibiendo órdenes e instrucciones día a día se iba reformando su inteligencia y la sabi¬duría hasta quedarse convertido en un adivino, no era mas que en su sencilla razón un representante terrenal que Futa Chau (Dios) asignaba para favorecer a los mapuches; cualquier cosas que ellos ignoraran de la lengua que había que hacerlo aún mas para celebrar el Camarricún (rogativa) debe responder a una acertada informa¬ción, y el que no obedecía a los mandatos por él impuesto, incurría en falta que lo pagaría con alguna desgracia inesperada.
En el momento que se le hacía la consulta referente a lo que se deseaba, no podía en el acto otorgar las razones fundamentales, sino al siguiente días, porque su cometido así no lo permite, en cuanto que debe formular oraciones, mandas y entonar una serie de canciones dedicado al espíritu poderoso que le dió aquel asiento de grave responsabilidad. Concurrían gentes en grupo de todas las regiones por distante que tuvieran en procura de un mejor éxito de lo que pensaba realizar.
CONA RUCA. SALAMANCA
La salamanca no digamos sea bueno dentro de la conciencia humana, el que se aspira a aprender es congeniarse con el demonio que no es otra cosa en el sentido de la forma que hay que proceder para recibir el diploma.
La puerta principal de entrada está cerrada casi siempre por lo general de una especie de cortina felpuda ma bien oculta o semi¬oculta; en la puerta uno debe detenerse y hacer un llamado con voz fuerte solicitando permiso para pasar más adentro, se presume que debe ser el portero que sale al encuentro y se dice que es ni más ni menos que un cristiano, quien le interroga el motivo de su compa¬rendo, respondiendo a la pregunta lo hacen pasar más adelante acompañado por el mismo que lo recibió, pasándose en tantas puertas como en piezas y en cada una de ellas tiene que tropezar con los bicho más espantoso: tigres, leones, toros, serpientes de todas clases, si el aspirante soporta todo, porque es previamente amonestado lo que tiene que encontrar a su paso, logra así llegar hasta el jefe el que le hace nuevas preguntas sobre la carrera que desea aprender; ya sea de domador, de peleador, de enamorado, o de cualquier otra profesión que quiera dedicarse porque allí se encuentra de todo; al concedérsele la petición queda obligado a dar uno de sus seres mas queridos; sea el hijo, la hija, el padre o la madre o los hermanos, a los pocos días uno de ellos el que quedó nombrado, muere repentinamente. El salamanquero al recibir el diploma se le hace firmar un contrato aplazándosele los años que debe vivir que no exede de ocho, dejando seña en el cuerpo el día que tiene que morir sin ser tolerado un minuto más.
También hay otra forma de solicitarlo pero de menor cuantía, haciendo su presentación hasta la puerta desde ahí formula su pedido sin entrar adentro, solicita lo que quiere aprender cual¬quiera de lo ya dicho dando uno de sus sobresaliente caballo que también tiene que morir y cada vez que tenga un buen animal se ve castigado de no tener la satisfacción de lucir de él. Otro, haciendo de esta misma forma hace su contrata nombrando fecha positiva que tiene que sangrarse uno de los brazos sacando una pequeña cantidad de sangre y lo derrama en la tierra pronun¬ciando algunas palabras recordando el compromiso que tiene; si llegara a faltar a esa obligación, es severamente castigado bien sea con la muerte.
Si mal no me equivoco, debe estar cerca del Azul, Provincia de Buenos Aires, el famoso cerro Curra Malal, (cerco de piedra) en donde existe la salamanca más grande que se haya conocido habiendo entrada muchísimas gentes lo que son amantes a esa cosa. En Neuquén también hay -según por los nuestros abuelos- (Cona ruca) quizás no sean de tanta importancia, es en los cerros- de una característica particular en donde suele haber, citaré algunos: Entre el paraje de Piedra Pintada y Carrín Cura está el cerro Colorado pero su nombre tradicional es huenultue, se ha hablado mucho del mencionado cerro que hay salamanca y mi confirmación sería así: como la actual generación están amoldado a otro ambiente de vida no se preocupan por esa cosa; está el cerro Horqueta cerca de San Ignacio; el cerro Los Pinos, campo de Larminat; el Chachil, el cerro más famoso de Neuquén, de la zona de Zapala.
En una cosa de esta naturaleza se debe guardar el mayor secreto posible por la influencia que la Salamanca tiene y en modo especial el hombre que cursó la carrera, según la amistad, se le debe conversar, pero no es para que ande divulgándolo por todas partes, porque al retirarse queda muy bien prevenido; ahora si algún amigo también quiere entrar lo lleva acompañando y mucho de esta forma han entrado creído tener una vida sobresaliente.
HISTORIA DE LA PIEDRA PINTADA
Este paraje de Piedra Pintada del Departamento Collón Curá donde tengo mi domicilio radicado, hay un cerro de nombre (cerro el Vasco) conocido geográficamente por ese nombre, por que a la par de una barda que se divisa desde la ruta, está parada una piedra de la fisonomía de un vasco empedo que debe tener una altura de cuatro metros de cuerpo fornido; y a los pocos pasos de ese vasco se hace un pozón de regular profundidad, animal que allí bajaba pero subir no podía condenado morir del hambre y de la sed si no era auxiliado por alguno, y le dieron el nombre de “cárcel de los animales”; alIado del vasco y de la cárcel hacia abajo se hacía una pequeña plazoleta donde supo tener su asiento la Piedra Pintada idéntico al busto de un cristiano mas bien de hombre de más o menos de un metro de altura; la parte superior hasta la mitad (colo¬rado lacre) y la otra mitad, mitad parte de abajo, (color canario). Nadie sabe de que forma bajó hasta la huella haciendo un recorrido de unos dos mil metros radicándose allí hacia un costado de la carretera vieja entonce, que lo admiraban su presencia los tran¬seuntes quienes lo contemplaron.
Vino un comerciante de nombre Aniceto Carrera instalando su voliche por el mismo cañadón del citado paraje distante uno veinte kilómetros del radio de la piedra santa; este señor al tener conoci¬miento por medio de sus clientes con respecto de la piedra, decidió por llevarla basándose en la creencia que lo ayudaría en su negocio guiado por las informaciones que supieron darles los mapuches viejos; hace atar una yunta de bueyes en una carreta y tres peones más, se pone en marcha hasta la piedra, por el porte, cuatro personas era insuficiente, al fin con sacrificio pudieron colocarlo sobre el carrito, o bien que la piedra no era del agrado ir con ellos. El señor Carrera al llegar a su voliche hace plantar cuatro palos en forma cuadrado al frente del negocio y en el medio coloca cuatro bordalezas uno sobre los otros y en el alto ubica la piedra con vista al frente; todas las clientelas que llegaban ataban sus caballos en los palos donde la piedra estaba. Fue ese el error más grande que cometió el señor Carrera tenía que haberle dispensado un respeto y un miramiento especial tratándose de una piedra como era ella, porque a los pocos años le ocasionó la muerte que se encontró tendido por la huella.
Después de la muerte de Carrera, vino a hacerse cargo del negocio un tal Francisco F. Búrmester, este porteño ya más despierto en todas cosas calculaba la influencia que la piedra podría tener, sentía amor y creencia con lo que se relacionara de los mapuches. Siempre ante de comer, sentado en la mesa, salpicaba un poco de vino en la tierra, acompañado con algunas palabras en castellano en nombre de la piedra santa; permaneció muchos años en el negocio el señor Búrmester, muchos ingresos de los clientes y cada vez mas en mejores condiciones pecuniarias, pero el grave error siempre seguía pendiente: que la piedra todavía continuaba de palenque; una buena noche sueña Búrmester en donde la piedra le habla diciéndole: -Yo no soy palenque de sus clientes. Ya mucho lo he tolerado y tenga mucho cuidado, sino seguirá la misma huella que Carrera. Búrmester quedó desorientado por la amenaza. Sin hallar que hacer, en la nulidad más grandes después de tanto “premeditar” -segura¬mente algo sabría: que serían los mapuches los únicos que lo podría entender y salvarlo- resolvió sin dilación llamar al cacique Diego Ancatruz, y el papá Juan Paillalef y dos vecinos más, los más anti¬guos y capacitados. Les hace presente de su sueño amenazante. Los ancianos tomaron las medidas del caso haciéndole la rogativa para que Búrmester fuese perdonado de su involuntario error, que siendo huinca, no tenía alcance para esa clase de cosas, reestableciendo su tranquilidad y continuando con su negocio notablemente muchos años. Mas no se sabe lo que pasó porque en el menor momento presentó quiebra, lo que originó cambiar de residencia dejando la piedra abandonada en su ubicación primitiva. Búrmester, el resto de su vida, vivía de la caridad pública muriendo casi demente del todo y en la pobreza más moledora, hallándose después de una semana de su muerte, encerrado y sentado en su pieza. Es el castigo que la piedra santa le aplicó por haberlo abandonado.
Resultó después que el capataz Ireneo Silva que tenía a su cargo la sección ganadera de Piedra del Aguila, también se dispuso a llevar la mencionada piedra santa hasta su casa, teniéndola un tiempo a su lado. No puedo dar más informaciones sobre Silva, habiéndose ausentado para el sur, pero lo verídico es que la piedra más de una vez en la forma habitual, en la vera de un arroyo próximo de la población de Silva y de ese lugar se desapareció igno¬rándose el destino que tomó.
INFORMACIÓN SOBRE LA PIEDRA
COLLON CURA
Collón (espantajo). Cura (piedra).
Esa piedra todavía existe en el paraje que lleva su nombre, donde tiene una sección ganadera Gente Grande. Se dice que tiene un aspecto de un cristiano disfrazado de espantajo y debido a eso los mapuches antiguo lo bautizaron con esa denominación, con su influencia y virtud. Donde está ahora no es su sede primitiva según por las personas que lo han conocido posteriormente; se calcula que posiblemente a consecuencia de la crecida del río Collón Cura originó la arrastrada más abajo; puede ser y no también, pero el caso es que está en su posición habitual; también puede resultar cambiar de lugar por su autorización propia.
Se ha hablado mucho referente a esa piedra por gente que ha tenido deseo de verlo, cuando no está en su agrado que aquella persona lo vea, se hace invisible, no hay duda alguna que lo sea así por lo que a mí me ha pasado y otro muchacho compañero. Creído nosotro de lo que se viene sabiendo por nuestros padres, al hacerle una manda y depositarle monedas daba suerte; el trecho era chico donde lo indicaron que estaba los cansamos buscándolo y no pudimos encontrarlo, convencido que la tentativa era inútil, dijo mi compañero: "la piedra no ha tenido el gusto que nosotro lo veamos". Así es le repusi y lo retiramo.
El administrador de esa sección señor Leopoldo Mera sería el indicado para dar una noticia exacta donde está la sede de la piedra.
ANIMALES QUE DABAN VIRTUDES. EL ÑAMCO EL PÁJARO PECHO BLANCO
Es el más conocido y venerado con toda devoción tanto en los huinca y aún más en los mapuches por su sagrado virtud que la naturaleza les legó, si uno va de viaje en procura de algo y a su paso encuentra el Ñamco que le está dando el pecho es prueba que le irá bien; y si vuela y da la espalda, gana más con volver, que le irá completamente mal, si le da el costado denota regular. Lo más inte¬resante es cuando proporciona un vómito del porte de la mitad de un dedo, cubierto de lana y pelos de todas clases de animales, se debe guardar entre las mejores cosas y plata, rogarle todos los años en la misma fecha que la primera vez con sangre de la oreja del animal empapandola bien integramente, y había que ver como se multiplicaban los intereses y de toda forma venía la suerte. El clen clen (halcón), que ya hablé en otra página.
El macod filú (montón de víboras) creo que se llama en huinca (yepo) no son como las comunes, sino blanco reluciente, al encon¬trarse en el campo debe ser en la mañana y si es de tarde, ya es participante al diablo solo sirve para perjuicio y lo mismo cuando son de otro color; se debe dar cuatro vueltas alrededor de ella y tirarle alguna prenda de la que anda trayendo cosa que quede cubierto, después de un rato levantar la cosa en donde encontrará en forma de un carbón o transparentado a algún otro objeto, la virtud donada, no aparece más víbora alguna y no es más que una apariencia lo que se ven.
También está el chan clen fillcuñ (lagartija de dos colas) que lo lleva apena metida, vasta con aplastarlo se desprende y se guarda preferidamente con cosas buenas; ese animalito siempre anda rodeado de una multitud de lagartijas, de todas clases y tamaños.
El Yihuén (la gama) ese animal pare únicamente cuando viene clareando el día: la compañera (placenta), que se le dice, donde está envuelta la cría, es una suerte incomparable y lo difícil para hallarlo oportunamente, porque la gama conforme para se come la compañera.
En la cordillera como única parte hay un pájaro del porte de la lechuza quizás más grande, que se llama en mapuche Rerré (no le conozco el nombre en castellano). Ese animal tiene una virtud aparte, aunque a uno le lluevan los proyectiles no le harán blanco -llevándolo consigo en el cuerpo, las balas se desvían por sí solas. Mi finado padre supo tener: y en tiempo del malón mucho se usaba quien podía cazar el pájaro porque era muy arisco, por la persecu¬ción que se le hacía.
El mañque (cóndor), es el más medicinal de todos los animales plumíferos, las carnes, las grasas y todas las extremidades del cuerpo es comible, eliminando las enfermedades, sobre todo el reuma.
El trapial (puma), también está provisto de una virtud que lo lleva entre la paleta un huesito y el que tiene ese, no piensa en otra cosa que hacer daños en los vecinos y donde quiera hacerla, con la ventaja que no será descubierto ni sospechado con su rapiña porque está así preparada por el ser que lo creó; el huesito se llama güequehue. La carne de dicho animal es riquísimo para comerlo, lo malo es cuando uno después de muerto está desprendiendo un ronquido y bramido como el león mientra no le hagan una operación que los mapuches antiguos sabían hacerla, capaz de estar quien sabe cuantas noches y días con el rugido. Después hay otro anima¬lito más o menos como el ratón, llámase cugoi cugoi. Este tiene una misión para ser un jugador fino que nadie le llevará la plata, pero tiene que vencer primero un tratamiento que es un tanto difícil, cuando todo se logra conseguir, queda triunfante.
Referentes a las virtudes que he hablado no dan resultado si uno no está al cabo de saberlo hacer ante de usarlo, como es de la naturaleza tienen en ciertas partes sus delicadezas y no hacerse cargo de ella como una cosa cualesquiera que se levanta.
LA ETIMOLOGÍA DE LOS PARAJES
Creo conveniente dejar aclarado que muchos de los nombres están al revés, el que debía estar primero está al último, y el que debía estar al último está primero, quiero escribirlo como están sus nombres y el significado.
Nahuel Huapi, en tiempo de los nuestros antecesores vieron un tigre en el cerrito que está dentro del lago del mismo nombre; nahuel (tigre), huapi (isla). Alí Curá, es Lig Cura (blanca piedra); ea Leufu (otro río). Meli Quina (cuatro coirones). Quemquemtreu, no le hallo contenido, pero es en mapuche. Collon Curá, nombre del paraje y del departamento que ya hablé con respecto de la piedra Collón (espantajo), cura (piedra). Piedra Pintada, nacido el nombre de la piedra pintada que ya interpreté en otra página. Sañi Có (zorrino agua). Carrín Curá (verde piedra). Catan Lil (agujereada piedra). La caladura de esa barda servía para saber si uno era de vida larga o no. Si al pasar en la abertura tocaba, había que esperar que la muerte lo tenía a poco paso, y cuando no, muchos años de vida. Cla Quina (Tres coirones). Chepelco y Chime huín, dos parajes en mapuche, ignoro el significado. Junín de los Andes, Junín muchos mapuches ancianos me han conversado que es tradicional, tendría que ser Cunín (chamoscado), nada más que le han agre¬gado: de los Andes. Palitué, cancha destinada para jugar al palín, actualmente una estancia del mismo nombre. Heuchún Lafquén, huechún (arriba), lafquén (lago), a la terminación del gran lago ya casi parte de Chile hay un baño que da mucho resultado, habién¬dose levantado mucha gente antes que se encontraban quebrantada su salud por el reuma. Mamill Malal (palo corral). Mayeu, no tiene contenido. Hueichahue (donde se guerreó heroicamente), cerca de la estancia que tiene ese nombre se hace un desplayado en donde los mapuches y los huinca se dieron una lanceada que no visto hasta entonce que costó muchas vidas. Huiliche (uña cristiano). Pilol Lil, pilol (con el rabo hacia arriba), lil (barda). Es un peñasco de piedra de la forma de un cristiano que está en cuatro pata, cuando bramaba, anunciaba temporal. Picún Leufú (norte río). Chocón (entumirse); se dice que hallaron uno muerto entumido. Neuquén, según por los abuelos es en mapuche, nada más que está modifi¬cado, al ser así sería en su origen noquén (he sabido vandiar) o nohué (vandiadero) y efectivamente cerca de la confluencia supieron tener el mejor vandiadero los paisanos. Challa Có, débese porque hay pozones que parecen ollas llenas con agua. Cutral Có, nace dicho nombre al petróleo como tal combustible parece agua y produce fuego, pero tendría que ser en su debida forma: Quitral Có, quitral (fuego), co (agua). Plaza Huincul, plaza es en huinca, posi¬blemente los mapuches ya más vinculados con los huinca sintieron decir playa y le habrán hallado a ese lugar una fisonomía parecida y le dieron ese nombre; y huincul (travesía), “plaza de travesía”, está perfectamente porque el paraje está en la travesía. Zapala según se dice que es en mapuche de mi parte no le hallo forma alguna. Covunco es Cohun Co (saliva agua). Se le dio ese nombre porque el río lleva agua espumosa que parece saliva y sobre todo, cuando crece. Lonco Pué (cabeza panza). Chos Malal (amarillo corral); Tricau Malal (loro corral). Los corrales es obra de la naturaleza, uno de ello habrá sido habitadero de los loros y el otro habrá tenido una representación amarilla. Ruca Choroy, ruca (casa), choroy (la cachaña), lorito piñonero que vive en la cordillera.
La provincia del Neuquén está llena de nombres de parajes en mapuche y como no están geográficamente conocido, no creo nece¬saria agregarlo, que es una lástima que esos nombres tradicionales no han sido incluido en el plano geográfico.
EL REY NATURAL ATAHUALPA
Yo no tendría por qué llegar hasta el Perú como ese Hilmen (gran señor) pertenecía a nuestra sangre, está en mi deber recor¬darlo como el más grande protector que la historia del mapuche puede tener indeleblemente grabado en la mente.
Ese rey natural se dio a luz luciéndose de su corona natural, como se sabe, vivía en el Perú lo que mandó en su representación el Ser Poderoso que nosotros adoramos, para recibir la protección de él desde su sede. Por distante que uno viviera, al hacerle un roga¬miento, o si por su propia sabiduría se enteraba que era indispen¬sable su colaboración, todo lo complacía, porque su misión específica estaba así sellada.
Cuando tuvo conocimiento de la amenaza de muerte a que estaba sentenciado, distribuyó comunicaciones a toda dirección, entre los mapuches, que será muerto. Su habitación relucía como si fuese con reboque dorado, y como es real, Pizarro fue el verdugo que le amputó la cabeza y lo llevó a España; unos minutos antes de expirar dio unos tres o cuatro brinco y dijo: “todas las riquezas minerales que hay, que se sepulten en la tierra”, así lo dijo y así se cumplió. ¡Quien sabe cuántos ciglos atrás todos los metales de todas especies permanecían sobre la tierra!
La muerte del eminente rey Hatahualpa fue el primer desequi¬librio que sufrieron los mapuches. En asambleas celebradas ¡cuántas veces se comentaba la derrota total y el despojo en su derecho natural, telúrico, hasta la fecha, en la orfandad y en la indi¬gencia más aniquilante y sin probabilidad de un porvenir!
Más benevolente no podía haber sido Futa Chau con nosotro por la acción moral creando cosas útiles y beneficiosas. Es increíble que ha habido gentes que lo han palmado con ridículos pueriles; y entre los caciques más influyentes se decía: que el dios de los mapu¬ches estaba vencido por el de los huinca, quien quita que podía haber sido así siendo que todo lo que se dijo de antemano la prueba está a la vista.
LA DESERCIÓN DE MI TESORO PADRE
Cuando fueron capturados los caciques juntamente con sus tribus, los que eran aptos para el servicio militar fueron incorpo¬rado. Como mi padre estaba dentro de esa condición, lo vistieron del uniforme. Debido a los tratos pésimos (Sargento leña era el que daba instrucción) el que podía escaparse abandonaba la fila. En un momento de decidición atrevió mi padre a cometer la deserción con otro cuñado más. En el menor descuido, en la noche, salieron los dos junto y se fueron a la isla. El Regimiento llevaba la marcha en la orilla del actual río Negro; tan rápida fue la deserción. Cuando lo hecharon meno y salió la comisión, habrían caminado escasa cuadras. Iban orillando una laguna, cuando sintieron el tropel. Como no había otro refugio, que la laguna, más a mano, resolvieron meterse en el agua, apena sobresalido la boca y la nariz. La comi¬sión que iba en perseguimiento pasa casi rosándolo; nadie se imagi¬naría que un cristiano podría estar en esa posición. Después que pasó la comisión, salieron del escondite y empapados, como es de suponer, buscaron una salvación más segura, que la encontraron en dos coirones grandes a pocos metros uno del otro y lo sacaron de raíz, entero, cavándolo con la pura mano hasta caber el cuerpo de ellos. Metiéronse adentro y tapándose cada uno con el coirón que eran de penachos largos, y entre los penachos resollaban -dice mi papá que la tierra es muy calentita-. Al otro día pasaban las comi¬siones casi pisándolo, ¿alguien podría sospechar que los desertores hospedaban debajo de los coirones? Así permanecieron el día entero. En la noche salieron como peludo de la cueva en busca de alimento, y se fueron al cacique Diego Ancatruz que tenía un toldito por sepa¬rado un poco distante de donde estaba la guarnición. Ya estaba enterado del suceso. Viéndonos de sorpresa se sorprendieron haciéndolo pasar adentro; pidieron sogas, cuchillo y fósforo; estaban en eso, cuando aparece de nuevo la comisión y preguntan por ellos. Niega rotundamente el cacique, mientra estaban tapados con pilchas; al irse los perseguidores, se le entregaron los objetos que pedían y le dieron de probar algún alimento.
Las aspiraciones de ellos era proveerse de caballos del mismo regimiento; esperaron pacientemente que los sentinelas encargados de la custodia de los caballares guardaran silencio dominado por el sueño, que viene a ser en la madrugada; así pudieron pegar el zarpazo cumpliéndose los deseos. Ya armado de caballo, en donde (de los que) dependía la salvación, se convenieron vandear el río y así lo hicieron porque había más probabilidad de escaparse. Tomaron rumbo a la travesía; caminaron leguas y más leguas sin destino, sin comer y sin tomar agua durante seis días consecutivo, hasta ese término de días pudieron llegar al río Limay; se hecharon de panza tomando agua que no podían aplacar la sed; vomitaban y volvían a tomar agua otra vez y así permanecieron durante largo rato; decía mi papá la que lo mataba era la sed, el hambre mayor¬mente no la sentían. Lo que pasa que cuando uno está pasado de la sed, no puede tomar agua de golpe; primero una pequeña porción, después de un rato otra, hasta que el cuerpo lo “tramine” el líquido; eso fue lo que a mi padre le ocasionó una descompostura que casi perdió la vida; momentáneamente que perdió el conocimiento. Si no hubiera sido por el cuñado que demostró ser más fuerte, fue su salvación. Manifiesta que estaba como soñando cuando lo divisa a su compañero -con todo el estado de debilidad que se encontraba¬- con la soga que traían, manea a uno de los caballos de las manos y de las patas; cuando lo creyó listo, quiso degollarlo, vareándole el pulso por la misma debilidad, cayendo entre las manos del animal; después de otra tentativa logró herirlo, sangrando pero muy lento. Algunas horas más tarde cayó por el suelo y viéndolo que estaba muerto, pretendió habrirlo sabe Dios con qué esfuerzo y sacrificio, y luego picó los riñones en fracciones muy pequeñas, mezclándolo con la sangre en el mismo animal habierto; le servía de sal un poco de salitre que habían recogido. Después que lo ubo condimentado, lo lleva a mi padre, moribundo, del brazo; animado por el hecho de ser hombre, llegaron hasta el animal muerto. Antes de comer, primero le suplicaron a Futa Chau para que lo ayude hasta el último en su funesta fuguistiva; eran tan chicos los trozos cortados, ni con todo eso podían tragarlo; parece que se pegaban en el tragadero; así, a costa de insistencia, pudieron comer algunos bocados, impulsado, aún más, por el amor a la vida.
Cuando se restablecieron más o menos a la normalidad, insta¬laron ahí su campamento, hasta mientras le durara la res, que comían como un buitre y no podían llenarse. Se entiende, mi padre quedó a pie, era de él el animal que comieron, mas no puedo decir si fue por ocurrencia o por la providencia de Dios, salieron un día a caminar por la ribera del río y al poco de andar divisan un animal yeguarizo que pastaba; al acercarse era un caballo ¡y mansito! ¡cuántos agradecimientos le dispensaron a Futa Chau por la acción tan generosa!
El propósito de ellos era llegar hasta Chile. En todos sus trayecto ningún contratiempo pudieron sufrir, de qué comer no le faltaron y así llegaron hasta el vecino País con mucha felicidad; después de vivir varios años mi padre en Chile, retaurada la tran¬quilidad de nuevo en la Argentina, retorna a su tierra natal dedi¬cándose al trabajo de la ganadería en donde supo ser acreedor de un elevado número de animales lanares, vacunos y yeguarizos, que lo titulaban "Señor" y como es lógico, nuestra raza siempre fue mano¬seado por la persecución y como momento oportuno los terrate¬nientes adinerados procedieron a alambrar sus campos. Entonces caía de todo; había que tirar la línea por lo recto y por conveniencia; los pobres mapuches y lo que no eran, condenado a perder sus inte¬reses, caminando por la huella de un lado a otro hasta el final a la calle o como los reptiles a vivir entre las piedras.
LA PALABRA SALVAJE
Dentro del orden de la cultura nuestra raza no podía haber sido y diría que es todavía comparado y enlodado de salvaje. ¿Cómo puede tener cavida en el cerebro humano que la raza del mapuche, siendo de sangre cristiano como todo, se le puede hacer un levanta¬miento tan desprestigioso como repudiable que hasta en los libros escolares de las escuelas primarias, están los grabados y las pala¬bras “los indios eran salvajes o vivían en estado salvaje”? Ahí nace la consecuencia que esos diminutos de la generación nueva, se críen perturbado en un mal entendido menospreciativo en nuestra raza. Sólo las fieras que no piensan más que devorar, pueden ser salvajes y que no están en la ley humana. En la actualidad con todo lo que está adelantada la civilización, sobre todo en las ciudades, soy un convencido que se cometen crímenes alevoso s hasta el extremo de descuartizar a un cristiano. ¿O provendrá de la misma educación en lo más sagrado que puede haber en una Nación? En tiempos de los indios, así como lo llaman salvaje, no se conoció hechos tan incalifi¬cable.
A nosotro lo han hallado de todo, pero me no de bueno; es el único que Dios le dio manos rapaces; como haragán está en primera línea; no tenemos otra habilidad que hacer hijos. Si bien sea verdad, se debe tener amor filial y no deja de ser un honor para la patria misma. No la engrandecemos con plata, pero sí la engrandecemos con soldados fornidos de natural; conforme nacen entran en las escuelas del sufrir y así se crían habituándose a esa vida pobre; cualquier tropiezo en la vida o que tenga que poner los brazos en defensa de la patria, no se verán agotados, porque están ya hechos a esa vida dura.
El periodismo ha dicho: “El campo defiende la natalidad”, cuánta razón tiene aquella pluma; las madres campesinas con su humildad y con su palpitante corazón materno, asisten a sus hijos, por numerosos que sean, con todo esmero posible, en contacto permanente con su marido, fiel intérprete en la lucha de la vida y sin pretensiones de método indeseable para conservar su ágil silueta.
HUECUFU O BRUJO
Huecufu o brujo, dos pastas convertido en uno que marcan rumbo a toda dirección, que daré algunos datos tal como he sentido comentar.
Huecufu es el espíritu malo o sea el diablo, que en todo momento anda a la acecha para traicionar al ser humano en el menor descuido. Y brujo está el decir que es la persona sociabilizado con el demonio o diablo con la misma intención arbitrario de perse¬guir a la humanidad; así se cuenta la chimografía y no puedo dar más datos porque son cosas que no la entiendo; pero sí, de cuanto se divulga, de verdad existe referente aún más en el daño, es que la ciencia no se ha puesto en el estudio, toma firmeza la incredulidad y pasa a ironía, no es basta vivir en la majadería o ser mapuche para estar colmado en creencia en una cosa como en el caso, que al final existe y es real, si la ciencia se preocupara decididamente saldría a flote lo que están sumergida, cuantas cosas más difíciles se le habrán encontrado las llaves después de un largo lidiar se sale victorioso. La historia dice: que los diablos lo mató a Dios encruci¬jado y por que no podía haber quedado esa semilla maligna, no sería admirado ni es cosa del otro mundo lo que digo.
CACIQUE HUIRCÁN y CALFUCURA
Relacionado referente al reputado cacique Huircán residente en Forrohue (Chile), habiendo hecho lo que quiso con los demás lonco (cacique) que habían en el vecino país ganándola a todos en la batalla que tuvo con ellos; como Huircán ya calificándose como el único en la valentía que no había otro, resolvió venirse a la Argentina para hacer otro tanto de lo que llevaba hecho juntamente con sus gentes.
En primer lugar invadió el Azul (Provincia de Buenos Aires) haciendo cuantos estragos con los habitantes de ese pueblo, cauti¬vando chicos y chicas y todo lo que encontró a su paso, vacas y yeguarizos todos lo que pudo reunir arrió con todos ellos regresando a su país aun más sintiéndose más valiente que nunca.
En lo mejor de su viaje, Huircán se le ocurre otro pensamiento adverso motivando la reunión de sus capitanejos en un paraje llamado Carrere, quien le comunica sus aspiraciones. Había un cacique en Llañma, Chile, de nombre Callfu Curá; por el solo hecho Huircán de satisfacer su intrépida bravura, lo sentencia a Callfu Curá que de pasada por la cordillera se proveerían de colihue verde para darle una sova y si su tribu se oponía también la liquidarían; estas fue las palabras de Huircán que le pasó a sus capitanejos que lo conceptuaron con acento aprobatorio y poniéndose todo de acuerdo.
Callfu Curá era un cacique de espíritu conciente, así Dios lo ayudó en su amenaza. El día de la conferencia Huircán con sus capi¬tanejos, en la noche siguiente se produjo una deserción de tres hombres de su tropa con dirección a Chile dispuesto para presen¬tarse a Callfu Curá para ponerle en conocimiento del plan que Huircán llevaba contra él. Cuando hubo enterado de la noticia Callfu Curá también entabla una conferencia con sus capitanejos y con la tribu explicándole de la amenaza del adversario temible, quienes convenieron de las medidas que habría de tomar para atacarlo a Huircán.
El amenazante traía su tropa fraccionado en cuatro grupo distanciado del uno al otro, cada una de ellas comandaba un capita¬nejo y Huircán en el grupo del medio como es sabido que todo jefe lleva su protección, decididamente convenido todos, el grupo que se hacía de puntero tenía la orden de acamparse en el paraje Marrepu Menuco (diez pantano), al norte del Neuquén, y desde allí formando un solo regimiento y armarse de colihue para la espalda de Callfu Curá; como el amenazado Dios lo tenía en la mano, estaba al tanto del plan Huircanista.
El obstáculo que le presentaba Callfu Curá en este caso que en número de gente era muy reducido y no como su atacante, le redo¬blaba; que no era un chiste para ponerse al frente de él. Lo que le hacía favorable que Huircán traía su tropa dividido. Lo espera tran¬quilo en el paraje ya citado trayendo de vaqueano a los tres hombres conocedores que era su salvación y su triunfo. Cuando se acampó el grupo y creyó conveniente, le pegó el asalto liquidándolo a todos, y era la mejor forma para ejecutar un zarpaso, de esta naturaleza debido por el terreno que era montoso, que era ya parte de la cordi¬llera. Para no advertir sospecha alguna avanzaban un poco más adelante para hacer lo mismo con el segundo grupo, continuando así hasta darle el fin a los cuatro; solamente por mandato de Callfu Curá dejando vivo a los niños cautivos.
Ganando la batalla se adueña de todos los animales tomando rumbo a la Capital Federal presentándose al Gobierno Argentino para hacerle la devolución de todos los seres inocentes que llevara Huircán. Cuantos padres habrán abrazado nuevamente a sus hijos que lo contaban perdido, reconociendo el gobierno la buena acción del intrépido y venerable cacique y en prueba de su merecido galón le otorgaron posesión a su pedido, entonce territorio La Pampa, con todas sus gentes; y que solicitó a la vez que se le repartiera ración a todo los mapuches que habitaban en este suelo. También fueron aceptado los negocios entre los huinca y el aborigen, como ser en tejidos de todas clases, sogas crudas, plumas de avestruz y demás cosas, todos ellos debían ser canjeado por animales, llegándose a consideración todo el pedido formulado por Callfu Curá.
Mas no sé lo que pasó después de un lapso de tiempo. Mantuvo un desacuerdo con el Gobierno y quisieron desposederlo del campo por la fuerza de las armas; como Callfu Curá poseía su gran poder basado en una piedra santa, cuando se enteraba que iba a ser atacado por el ejército ordenaba a su virtud influyente que descar¬gara una tormenta sobre su enemigo, mezclado con agua y granizos; así medio entumido los atacantes, procedía a lancearlo como quería y en cada tentativa de los huinca les hacía la misma operación hasta que al final convencido el gobierno que era imposible derro¬carlo dejóle en paz.
Cuando murió el eminente cacique los mapuches se desorgani¬zaron porque era el gobierno protector de indígena; ya hubo perse¬cución en toda dirección aunque el avance de lo huinca se le presen¬taba fácil.
CACIQUE MARI ÑAMCO
(Diez pájaros pecho blanco)
En el Azul, Provincia de Buenos Aires, el nombrado cacique Marri Ñamco. Este jefe, que supo distinguirse por su demagógica condición, habiendo tenido dos hermano Tacumyeco y Curriyeco. Estas dos personas también eran cacique, tenían un capitanejo muy preferido por su capacitación; por rencores que tuviera Marri Ñamco con este hombre, forma una comisión ordenándolo que lo vayan a matar, cumpliéndose así lo deseo, teniendo eso por costumbre cuando una persona no era de su agrado personal. Para vengarse del hermano asesino, Tacumyeco y Curriyeco se dirigen a Buenos Aires presentándose al Gobierno, en donde le comunican la muerte injusta de su capitanejo y solicitando encarecidamente que también al hermano se le debe aplicar la misma pena, la que le concedieron la petición a los dos hermanos.
Marri Ñamco tomado detenido y conducido a la Capital Federal, después de habérsele dado algunas vueltas por las calles céntricas para ser llevado luego a la plaza, donde debía ser fusilado, la que así se hizo. Mas ignorando que como podía tener un alma tan salvaje como lo era, decidieron habrirlo, convenido los dos hermanos, para ver lo que podía tener en caja del cuerpo. De pronto experimentaron que en el corazón grande que no parecía de cris¬tiano por el tamaño, pendía en cada costado un corazoncito chico componiéndose de tres; encontrándose la influencia y los motivos a que dependía esta persona, confesando los dos hermanos que cuando Marri Ñamco estaba de mal humor, del corazón grande hacía la barbaridades más grande que pudiera y cuando estaba en humor de los corazoncito chicos, era el hombre más bueno.
INSTALACIÓN DEL FORTÍN ROCA
El primer avance que efectuaron los huinca hacia estas regiones y después hasta los últimos rincones de las cordilleras que formaron la sede del primer fortín, fue en Roca, que lleva el nombre del expedicionario gral. Roca; mas cuando por haberse enterado los mapuches de ese fortín, que virtualmente reconocían que eran su propia tierra que iban a usurparle o que le habían usurpado, se fortificó un tenaz convenio entre los principales caciques, como Sayi Hueque, Chacay Yal, Nahuel Tripáy, Canihumill de Neuquén; Foyel, Inacayal de Río Negro. Estos hombres de púa se resolvieron a reconquistar sus tierras por la fuerza, derramando sangre, como cumplieron su cometido emprendieron viaje con rumbo a Roca, que en los dos extremo del río Limay continuaban la marcha formado en un solo batallón. Donde cruzaban y alojaban quedaban los campos deteriorado debido al elevado número de componentes, quedando solamente las mujeres y los chicos en el hogar, porque no podían participar en el combate; pero los demás, todos hubieron que ponerse bajo las armas.
Cuando ya acercado al mencionado fortín o el actual Roca, como en la gran asamblea celebrada para tratar el asunto, convenio que se llegó a un total entendimiento fijándose día de salida y llegada al lugar en donde debían reunirse; los de Río Negro vandiar para juntarse con los de Neuquén, así para formar un solo regimiento y pegar el asalto. Resultó después algunos cambios de ideas entre los caciques que siendo tan elevado el número de gentes seleccionaron los más aguerrido s y lo restante quedaron a retaguardia calculando que sería tan reducido los soldados que allí habían, que ni de a uno alcanzarían. Siendo que los huinca lo estudiaron y la supieron hacer: “no lo tenían miedo pero le latían”.
Cuyo fortín estaba atrincherado en todo sus alrededores por una encrucijada zanja y de muro hecha de chorizo con tanta venta¬nillas como era necesario para hacerlo blanco desde adentro con el tralca (fusil); sin poder mediar malicias alguna lo rodearon a toda carrera de caballo sepultándose los primeros porque la zanja estaba cubierta con ramas con capas delgada de tierra y con suficiente profundidad, que los demás imposibilitado de poder cruzar o saltar, empezaron a construir puentes con las mismas lanzas, mientra los huinca los apuntaban desde las ventanillas, causando una gran pérdida en hombre los caciques; viendo que era imposible para triunfar, se oyó la voz alarmante de los atacantes: ¡Huiñoyín! ¡Huiñoyín! (volvamos, volvamos), sintiéndose un solo tropel sin cesar el tiroteo.
Esa victoria sirvió a lo huinca como base fundamental que los mapuches eran dominables y no tan aguerridos como se creía; no era ese el caso, sino que le faltaban armas más potentes, es como una nación desarmada. Después de esa derrota de los cacique, los huinca regresaron y se presume que habrán comunicado al gobierno respecto del fracaso de la tentativa cuando se envió mayores fuerzas militares en todo el Neuquén.
Volvamos sobre los mapuches corrido. Por tener que defender su legítimo derecho natural no vacilaban jamás en poner sus cueros, pensando en el porvenir comentando enérgicamente la palabra: ¿Porque tienen que quitarnos nuestra propia tierra lo huinca? Debemos poner nuestros brazos hasta los últimos momentos y derramar sangre.
Para organizar un medio de defensa más adecuado después de la caída en Roca, se procedió a realizar una nueva asamblea general de todos los caciques y de capitanejos para sancionar un acuerdo de lo que se debía de hacer, la que se llegó a una conclusión definitiva: levantar las viviendas; cada cacique con toda su tribu y vandiar el río Collón Curá en toda su longitud, y así se hizo.
El plan estudiado dependía, que al cruzar el río a nado, lo espe¬rarían en la salida; estando atormentado por el agua presentaba más seguro un lanzaso certero, creyéndose que los huinca no sabían bracear en el agua; en los primeros tiempos fueron re guardo las costas con lloftufe (patrullas), habiendo transcurrido más o menos dos años -dice mi papá-, casi seguro los mapuches que tal vez reinaría la tranquilidad. En el menor descuido se dejaron caer de nuevo lo huinca, sorpresa que no dio lugar a nada, y no hubo otra cosa que tomar dirección a Chile escapándose apena con la familia y como lo llevaran obligadamente exigido, no había otro remedio que curar la enfermedad haciendo frente, estallando un feroz combate en Hueichahue, donde actualmente existe un establecimiento gana¬dero que lleva ese nombre: Hueichahue (donde se peleó heroica¬mente). Allí los blanco sufrieron muchas pérdida porque salieron vencido, así pudieron adelantar las familias refugiándose a Chile, al que le daban el nombre de arribano y sin ningún miramiento como miseria a granel.
Muchos de los que allí hospedaron, cuando fue reestablecida la normalidad, volvieron a sus tierras natales, trayendo como en prueba de premio, una chilenita de compañera, la que establecieron su hogar en la Argentina.
EL EXQUISITO CARNE DE POTRO
Entre las gentes que se dicen delicado no quieren que llegue sobre la mesa de ellos, pero está en renglón alimenticios y no daña a ningún estómago por más delicado que fuese, si no tuviera que ocuparse de los hechos que han sucedido en el momento de probarlo, se llenaría un libro con bastante páginas sin exageración ninguna, los primero que lo comparan con la carne de vaquillona, comiéndola y desprestigiándola si no quedará esa ridiculoso, y como los mili¬tares expedicionarios como los generales Roca, Villegas, Godoy, lo apreciaban tanto reconociéndolo como el animal más limpio, que en realidad es así, que se engorda de la flor del pasto y el agua sucia no la bebe, como es notorio existe un temperamento de confusión porque los mapuche tienen preferencia en ese asado; otro porque no son de nuestra raza no pueden comerlo, que caen más pronto en la fuente del castigo, al que le hacen diferentes cómputos; que es apicantado, que es entre dulce y muy blanda, si es para saber si es o no de potro no es preciso probarlo, si no con andar cerca se sabe que en aquel rancho se carneó un yeguarizo.
Empezando por nosotros y refiriendo a todas las razas, nadie tomaría la osadía de decir que sabe lo que come -salvo técnica¬mente-. El estómago se demuestra delicado sabiendo lo que va a comer. Yo que soy del campo si no habré tenido momentos entrete¬nidos cuando obligadamente, eso de corbata , tienen que alojarse en una casita humilde, y al plantarse un asado al asador están las ojeadas como zorro que ha sido salvado de la trampa. Otro, que es su compañero, ya hecho a la huella y a toda vida, dicen un chiste sonriente: “La carne del vacuno descornado combate los microbios, limpia los dientes y asienta las muelas”.
Haciendo una “sintetización” sobre la carne de los animales, como ser la del peludo, y la del piche, yo la tengo en un concepto de los bichos más sucio, hasta se llega a los cementerios y atrapa cual¬quier reptil para comer; la del avestruz, realmente se alimenta de los pastos más finos, pero su carne despide un oliente desagradable; como la de la liebre europea y la criolla, es la misma carne y bastante fuerte; la carne de estos animales es familiarizado con la del potro y no hay quien no la coma.
El gusto y las ideas deben ser libre, no ser reprochado; si hubiera una conjución de asado en un fogon, mi predilección sería por el del potro, para que imiten los demás.
DOS PALABRAS PROPIAS
No puedo concebir, no cave en mi cerebro, que siendo nosotros los aborígenes argentinos que habitamos el suelo de nuestra tierra, se haya pasado al olvido; otros, por el hecho de haber venido del confín del mundo han sidos los privilegiados. Hablando de la Provincia del Neuquén se podía decir con sobrada razón que hay tres o cuatros vivientes, mientra que nosotros, premiados con el despojo, podíamos haber sido los más merecedores de todos dere¬chos y justicia y los primeros en el archivo de la Nación.
Los grandes hombres que han ocupado la Primera Ma¬gistratura de la Nación se han demostrado ciego y oído sordo con el autóctono argentino, al no darle siquiera un pequeño alivio, un desahogo; los trámites realizado han ido a parar en el abismo por más y mucho que se haya lamentado, sin conseguir un gramo de justicia ni miramiento. Siempre con la espera de un porvenir, pasan los años y más años y cada vez más largo como penoso porque la vida se nos presenta cada vez más pobre y los hijos que se multi¬plican. Es indiscutible que si cada padre de familia fuese poseedor de una extensión de campo apto para la crianza de ganadería como lo tienen los amigos plata, la vida familiar no sería tan aniquilada como mísero.
Como dice el refrán, no hay mal que dure cien años, quiera Dios colocar sus sagradas manos en nosotros y los hombres que rigen los destinos de la Nación, de ser recompensado alguna vez con un algo de mejoría; si se quiere, no hay obstáculo que valga. Así sea.
PABLO P AILLALEF
* * *
Creemos que debemos complementar esta contribución hacién¬dola preceder de algunas noticias referentes al primer contacto que tuvo el español de la colonia de Chile, con el aborigen neuquino considerado como ente social y no en su condición de guerrero que por lo demás, es suficientemente conocida y ajena al propósito presente.
Fue en 1563. El capitán español don Pedro de Leiva, al frente de 40 hombres, incursionó en el norte del Neuquén, pasando y repa¬sando la cordillera por la región de la araucaria, árbol llamado pehuén en lengua vernácula. En esta expedición venía el cronista Pedro Mariño de Lovera, quien nos ha dado a conocer las primeras impresiones de los lugares descubiertos, así como de sus aborígenes, los pehuenches, gentilicio éste que en su principio fue un apodo deri¬vado de pehuén, la araucaria antes citada, y de che, que en lengua araucana significa gente .
Desde su primitivo hábitat en el N.O. neuquino, los pehuenches fueron diseminándose con el correr del tiempo, por los valles cordi¬lleranos hacia el sur y hacia Mendoza, al mismo tiempo que lo hacía hacia los valles interandinos. En el siglo XVIII ya se les ve confun¬didos con los mapuches chilenos que pasan a expandirse en las pampas y región pedemontana de la cuenca del río Limay, en donde algunos quedan asentados .
En pocas palabras trazaremos la semblanza de este aborigen neuquino tal cual se deriva de los datos dejados por Lovera , los aportados por los historiadores del pasado neuquino y nuestras propias investigaciones en el presente .
Aunque sus características étnicas puedan haberse modificado por efecto de los cruzamientos con los europeos y los aborígenes provenientes de Chile, de los tehuelches de la Patagonia y los pampas, el pehuenche de hoy presenta un tipo físico que, en general, permite corroborar los datos que consignó Lovera y demás cronistas.
De estatura más que mediana, membrudo, facies morena más bien atezada por el clima que por la peculiaridad de raza, ojos vivos y rasgados, pómulos algo prominentes, nariz recta, labios gruesos, dentadura bien implantada, firme y duradera, pelo negro y lacio, el pehuenche no sólo conserva todavía las características de un tipo ágil y suelto, según la expresión de Lovera, sino que ostenta una esbelta y arrogante prestancia. Según este autor, su vestimenta era una manta cuadrada que, sostenida mediante una faja en la cintura, se extendía hasta las rodillas al estilo de la que usaban los campesinos japoneses. Cuando conoció el caballo, esa manta tuvo que pasarla entre las piernas, creando de este modo, si es que no lo adoptó de alguna otra parcialidad, el tan criollo chiripá. Calzaba botas confeccionadas con el cuero de la pierna del guanaco y cubría su torso con un poncho tejido en telar. La cabeza se la protegía, en las acciones de guerra, con una especie de casco de cuero endure¬cido. Este atuendo lo distinguía del indio chileno, que usaba calzones como los peruanos y una especie de casquete o vincha, según el rango, y desconocía el calzado. En cuanto a los adornos, el pehuenche pendía aros de sus orejas perforadas.
Psíquicamente los pehuenches eran y continúan siendo inteli¬gentes, desenvueltos en el trato social, de fácil cerebración y elocu¬ción, sobrios en cuanto es dable pedir al aborigen respecto de la conducta, lo que no excluye su condición exogámica notoriamente preferencial hacia las mujeres chilenas. Eran asimismo guerreros hasta el heroísmo, amantes de la libertad y afectuosos padres y excelentes hijos.
En el aspecto de la economía, todavía hoy se observan algunas diferencias entre los pehuenches del norte neuquino con relación a los del sur. Se debe a la influencia de la topografía, el clima y el frecuente contacto de los sureños con las parcialidades chilenas, pampas y tehuelches. Históricamente, los pehuenches del norte, fueron sucesivamente cazadores, recolectores de piñones, papas y otros frutos naturales de sus campos, luego artesanos calificados y comerciantes habilísimos, y, por último, agricultores y crianceros aunque en pequeña escala. Fueron los primeros en aceptar los bene¬ficios de la civilización debido a relaciones de vecindad con las auto¬ridades de Mendoza. Los del sur, en cambio, inducidos por los mapuches de la Araucanía, y los llamados manzaneros, no pudiendo ser agricultores por no permitírselo el clima frío de su hábitat, fueron principalmente nómades y maloneros. Esta clase de vida los hizo inquietos y expansivos, pero también más desaprensivos y versátiles. También más imaginativos. Eran dados a componer cuentos. Fueron los más fervientes cultores de los ritos y costum¬bres de su raza.
(…)
Gregorio Álvarez
[Nota del digitalizador: en el original, esta introducción figura después de la introducción de Pablo Paillalef.]
.